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Sierras Cebollera y Neila

13 al 15 de Abril de 2018

Viernes 13 de Abril

Salimos de Madrid en autocar los 52 inscritos en la actividad a la hora prevista, no tuvimos tráfico excesivo en ruta por lo que llegamos a buena hora a nuestra “base de operaciones” durante el fin de semana, el Hostal Domingo en Quintanar de la Sierra, donde nos dieron de cenar -muy bien, por cierto- y, sin más, nos subimos a las habitaciones a acostarnos.

Sábado 14 de Abril

Después de desayunar a las 7:15, el autocar nos llevó hasta el Camping Cobijo en Vinuesa donde, tras distribuir las emisoras entre los voluntarios que se iban a integrar en los diversos grupos que se irían formando, comenzamos la marcha alrededor de las 9, con cielo cubierto y buena temperatura para caminar.

Al comienzo nos encontramos con que el camino previsto atravesaba una vaquería y, entre el barro y las bostas de las vacas, se había vuelto casi impracticable. Unos pocos "lanzados" se sobrepusieron a la incómoda -por emplear una palabra suave- superficie del camino y siguieron adelante contando con que durante el resto de la marcha las “incomodidades” se limpiarían con la nieve que cubría el suelo más arriba y el agua de algún arroyo que encontraríamos. El resto desandamos nuestros pasos hasta la entrada al camping y allí tomamos el GR (86) que nos conduciría ladera arriba hacia la sierra del portillo de Pinochos.

 A lo largo del primer par de kilómetros, como es habitual, el grupo se fue dividiendo en grupitos que caminaban a ritmos distintos.

Poco después de atravesar la primera pista horizontal que cruza el GR-86, aproximada-mente a los 1.400m, encontramos los primeros rastros de nieve y algo más arriba, sobre los 1.500m, la nieve ya era continua, algo blanda pero no muy profunda; de todos modos, los que llevábamos raquetas nos las pusimos poco después, al llegar a la segunda pista horizontal por la que continúa el GR-86 hacia el sudeste, aquí empezaron a caer algunos copos que nos acompañaron durante unos minutos mientras caminábamos por la pista nevada en dirección opuesta al GR.

 

 

Tras alrededor de 1 hora de paseo por esta pista llegamos al desvío que había que tomar para acceder a la loma de los Pinochos a través de una relativamente corta pero empinada ladera por pinar amplio y bien nevado, hasta alcanzar la cuerda.

Una vez en la cuerda, tras un pequeño refrigerio, nos encaminamos por terreno cómodo -tanto por la poca pendiente como por el buen estado de la nieve- hasta la base del Castillo de Vinuesa que alcanzamos tras, más o menos, hora y media de marcha.

Para entonces, la ligera nevada había cesado y el cielo se iba aclarando poco a poco, permitiéndonos apreciar el precioso panorama circundante. 

Tras otra corta y empinada pendiente llegamos cerca de la cresta cimera del Castillo de Vinuesa donde la mayoría paramos a comer algo, que ya iba siendo hora y, además, a partir de aquí, no había grandes pendientes que subir hasta llegar a destino. 

 

 

 

Tras la parada continuamos por la entretenida cresta cimera del Castillo de Vinuesa para descender a la suave cuerda que nos encaminaría a la alomada cima del cerro Buey; en el trayecto pudimos observar a nuestra derecha los impresionantes Hoyos de Iregua y a la izquierda las vistas de la sierra de Urbión en la que, gracias a la buena visibilidad que permitía el día cada vez más claro, pudimos distinguir casi en primer plano el propio pico Urbión y el Risco Zorraquín, guardián de la Laguna Negra de Urbión.

Algunos de los participantes, los que llevaban un mayor ritmo de marcha, se acercaron a la Peña Negra y pudieron disfrutar de las vistas de las sierras de la Demanda y Cameros.

Desde aquí ya sólo quedaba bajar, pegados a la pista de esquí, al bar del Punto de Nieve Santa Inés en el puerto homónimo, para "hidratarnos", ponernos cómodos y coger el autobús que nos llevaría de vuelta al hostal tras un estupendo día de monte.

 

 

Domingo 15 de Abril

La previsión meteorológica del día no prometía una jornada muy apetecible, las nieblas en altura y la alta posibilidad de lluvia durante la marcha desanimaron a buena parte del grupo y alrededor de 20 personas prefirieron quedarse en tierra y explorar el entorno del pueblo y alrededores, incluso alguno que había venido por su cuenta tomó el camino de vuelta ya por la mañana.

El resto nos encaminamos al Puerto del Collado (1.400m) donde se tenía que quedar el autocar ya que la carretera al aparcamiento de Peña Aguda, comienzo de la marcha originalmente previsto, estaba cortada al tráfico por nieve, así que comenzamos allí la marcha alrededor de las 8:30.

 

Una vez atravesado el circo continuamos un trecho pegados al cauce del arroyo de Riosequillo hasta que encaramos la corta y empinada subida a la loma en que se prolonga el borde cimero del circo y que ofrece a lo largo de ella un amplio cortafuegos que, cubierto como estaba por una nieve estupenda para raquetas, nos permitió alcanzar cómodamente el camino que habíamos usado para la subida desde el puerto del Collado; desde allí, en unos 45’, llegamos al puerto donde nos esperaba el autocar para llevarnos al hostal en el que, muy amablemente, la propiedad nos permitió cambiarnos y asearnos en las habitaciones que habíamos ocupado el fin de semana.A los pocos metros de empezar a subir hacia las lagunas ya estábamos pisando nieve y no tardamos mucho, los que las llevábamos, en calzarnos las raquetas.

 

La subida por el cortafuegos bien cubierto de nieve era cómoda y se fueron formando los consabidos grupitos en función del ritmo de marcha.

De momento, la visibilidad era perfecta con las nubes cubriendo el cielo bien por encima nuestro, así que puede que tuviéramos suerte y completáramos la marcha prevista sin mayores incidencias; pero no, cuando llegamos al circo de las lagunas de las Pardillas, de los Patos y Brava, la niebla ya tapaba bastante los alrededores y a medida que nos íbamos acercando al circo de las lagunas Corta, Larga y Negra, la visibilidad se reducía cada vez más,  aun así las 14 personas del grupo cabecero acometieron la subida al borde superior del circo para llegar al Campiña y bajar a Quintanar como estaba previsto.

Una vez sobrepasado el Alto de la Laguna (2.006m) ya en el borde cimero comenzó a lloverles con cierta intensidad, en esos momentos el grupo de cola había parado a la altura de la laguna Negra para tomar algo antes de iniciar la subida pero, en vista de la lluvia que comenzaba a caer y avisados por el grupo cabecero de que arriba arreciaba, el grupo de cola decidió darse la vuelta y retornar al  autocar, eso sí, en lugar de desandar completamente el camino de subida, al llegar a la altura del circo de las de las Pardillas, de los Patos y Brava que, como el grande, estaba completamente cubierto por una gruesa capa de nieve, el grupo se desvió hacia él para atravesarlo con la esperanza de tener más visibilidad que en el anterior y, aunque no mucho mejor que arriba, sí que se pudieron atisbar las paredes de este pequeño circo e imaginar las lagunas bajo la nieve.

Tras una nueva sesión de "hidratación" y reposición de sólidos en los bares alrededor del hostal, emprendimos el camino de vuelta a Madrid, donde llegamos a buena hora tras un tranquilo viaje de vuelta.

Como siempre, agradecer a todos la colaboración y buena disposición para seguir las normas de seguridad durante las rutas.

Coordinador: José Manuel Alpiste Martínez