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Travesía en la Sierra del Cadí y Moixeró

13 al 16 de abril de 2017

El miércoles santo una procesión reducida de coches salieron de diferentes puntos de Madrid capital, Madrid provincia e incluso de Toledo. La flota de 7 coches partió a distintos horarios según la conveniencia de los ocupantes y conductores, dirigiéndose al lejano Refugio de Lluís Estasen sito en la provincia de Barcelona (Saldes) y a 641 kms de Madrid.

Una vez en el refugio, presentaciones, reencuentros, saludos, cena y comentarios acerca del viaje: atascos, paisajes, comidas, tiempos tardados, etc. Casi todos los coches llegamos antes de las 12 de la noche y dormimos en la típica habitación de refugio corrida los 28 componentes del grupo. Se decide que el desayuno del día siguiente sea a las 7.30 de la mañana.

Jueves 13 de Abril

Una vez desayunados y llevando sólo la mochila de ataque, dado que se volverá a pasar por el refugio a la bajada del Pedraforca, salimos los 28 componentes a intentar realizar la subida al Pedraforca.

Nadie se decanta por la opción B, que consistía en dar una vuelta completa al Pedraforca. Es casi comprensible dado que la figura imponente del Pedraforca con sus 2 cumbres formando una ‘M’ atrae hasta al más prudente. Siguiendo el consejo del refugiero todos llevamos crampones y piolet y sin duda serán necesarios más adelante.

Tomamos un camino que sale de la parte de atrás del refugio, siguiendo unas marcas de pintura que en un pequeño despiste perdemos. Tenemos que retornar unos metros para volver a recuperarlo, aunque un pequeño grupo sigue por otro camino que desemboca igualmente en el Collado del Verdet. Todo el camino ha sido una constante subida entre bosques frondosos y a partir de ahora comienza el reino de las nieves y las rocas. Un poco más adelante, el grupo en el que me encuentro, decide que es el momento adecuado de ponerse los crampones, porque la pendiente ya es considerable y la nieve está bastante dura.

Se remonta una corta trepada en mixto con la ayuda de unas cuerdas que están instaladas permanentemente, aunque el último tramo ¡Vaya, falta cuerda! “No vendría nada mal otro metro más de cuerda”, seguro que piensa más de uno. Unos con mayor dificultad y otros con menos, vamos superando este último escalón expuesto. A partir de ahora una serie de trepadas ya casi sin nieve hace que la subida siga siendo entretenida y divertida.

Llegamos el grupo casi completo a la vez a cumbre y poco a poco van llegando los demás componentes. Hacemos un descanso para tomar un cacahuete, dátil o anacardo y un sorbo de algún líquido hidratante, nos admiramos del paisaje de alrededor, hacemos foto de cumbre y ¡Ala! ¡Pábajo! Que todavía queda mucho por hacer.

Lo cierto es que tenemos mucho día por delante y la cumbre ha sido conquistada prontito, así que la bajada nos la tomamos con más calma. Bajamos hacia la Enforcadura. Sí, ese sitio por donde, cuando íbamos en coche llegando al refugio el día anterior, dijimos todos: ‘No, No. Yo por ahí no bajo’, ‘No ¡Qué va! Esa no puede ser la bajada, imposible ahí hay que usar cuerdas’. Pues sí, sí era la bajada y la verdad: desde abajo impone mucho más que desde arriba. Al llegar a la Enforcadura se ve una fuerte pendiente en un ancho corredor de nieve y roca. Se puede bajar según se desee o por la piedra o por la nieve.

A la par que nosotros, bajaba un grupo de adolescentes que se dedicaban a hacer ‘culo-sky’ y se lo pasaban pipa, mientras otro chaval del mismo grupo trotaba por las rocas, dando unos saltos, que literalmente volaba, en fin, ¡Juventud perdida!

En la bajada el grupo se va estirando y cuando retornamos al refugio de LLuís Estasen, es hora de comer. Con lo que hacemos comida regada con cerveza, descansamos, charlamos y ya sí, ya hacemos la mochila con los todos los aperos que vamos a llevar durante el resto del día y el resto de la travesía.

Todavía, algunos deciden a última hora, que pueden prescindir de algún enser que el día anterior les resultaba imprescindible (¡Qué volubles somos…!), y se acercan al coche desviándose unos metros antes de acometer la bajada al refugio de Gresolet.

A partir de ahora ya casi todo lo que queda por hacer es una fuerte bajada hasta el Refugio de Gresolet, por un camino bien marcado entre un bosque de hayas y pinos. Las risas y la relajación denotan que no hay prisa por llegar al nuevo refugio, queda mucha tarde por delante y el tiempo acompaña: es soleado, aunque amenazan nubes de tormenta, como nos indicó el responsable del refugio de Lluís Estasen.

En el refugio de Gresolet, que tiene una pradera espectacular, con vistas al Pedraforca, comienza espontáneamente una sesión de estiramientos bastante completa que nos relaja de las tensiones y del esfuerzo del día.

Cayeron unas gotas de tormenta antes de la cena, pero nos aseguraron que al día siguiente tendríamos nuevamente un cielo despejado.

Como cortesía de la casa nos regalan las duchas. La cena consiste en una ensalada, sopa y pollo con cebolla caramelizada que satisface hasta al más exigente. Pumba, tertulia y a dormir.

Desnivel de subida:

1.147m

Desnivel de bajada:

1.572m

Distancia:

11,1Km

Dificultad:

Alta

 


Viernes 14 de Abril

El desayuno también se fijó a las 7.30 , dado que la jornada de hoy era la más ‘sencilla’. La ‘coordineitor’, o sea yo, y otros componentes nos informamos de posibles alternativas para alargarla más. El guarda del refugio nos recomendó que teníamos que ver el “Bullidor de la Llet (Leche)”, que son unas surgencias ¿o turgencias? del río Bastareny (o afluentillo) que ‘bullen’ de una pared de piedra. Y claro, todo el grupo quiso ver las “turgencias”. Además, otro grupo quiso ver no sólo las “turgencias”, sino, además, una espectacular cascada en un anfiteatro romano y otro nacedero del río Bastareny, lo he citado por orden inverso del que lo vimos.

Una vez desayunados salimos por una fuerte cuesta arriba que nos hará despertar y entrar en calor. Llegamos a un cruce del Collado de Bauma. A esta zona llegan hasta los coches, seguidamente cogemos una pista por donde un grupo numeroso de corredores de montaña pertenecientes a algún club están entrenando y nos saludan y nos explican las cumbres de alrededor. Se coge el Camí dels Bons Homes señalizado y al poco tiempo llegamos a Sant Martí del Puig. Nos da tiempo a visitar la iglesia románica, vamos bajando hasta el punto menos elevado de nuestro recorrido: Cal Cerdanyola (910 m).


Llegamos a la zona, también, más transitada de toda la travesía, cantidad de coches, senderistas, domingueros y el bullidor que no aparece por ningún sitio. Vamos, retrocedemos, preguntamos, … y por fin ya sabemos por dónde se va al bullidor, pero además nos han indicado como llegar al Adou del Bastareny y a la cascada, así que unos cuantos, que lo queremos ver todo de todo y que somos insaciables, nos dirigimos hacia allí, otros se toman la comida refrescados por una cerveza del albergue de la zona y otros enfilan al bullidor-surgencia o turgencia. El paseo añadido no defraudó y se puede ver en la foto la cascada con su anfiteatro y el Bullidor, que lo encontramos desviándonos 50 ó 100 metros del camino principal hacia los Empedrats.

Ya satisfechos de los múltiples divertimentos que el agua nos ha ofrecido, avanzamos por un entorno muy sombrío, fresco y húmedo a través de un frondoso bosque de pino silvestre, bojes, encinas y de una magnífica vegetación de ribera. Tomamos el PR que nos lleva al torrente de los Empedrats, un desfiladero o garganta espectacular de paredes estrechas y altas y el torrente que baja saltando los desniveles, entre cascadas y pozas idílicas para el baño, …. Que dejamos para otro viaje, puesto que la tarde ya va avanzando y unas nubes de evolución amenazan con descargar en unas horas.  Después de dejar atrás esta maravilla nos adentramos en un bosque de hayas y pinos rojos, hasta dar con el refugio Sant Jordi.

Una vez en el refugio el descanso del montañero llega, con ducha, charla y consejos del refugiero. Nos deleitan con una cena propia de un restaurante de calidad y nos invitan a una botella de vino por mesa.

Todas las féminas de la expedición no dejamos de preguntar al refugiero,  sobre diversas cuestiones del lugar, más para tener una excusa y así tenerle más de cerca, que por el interés per sé de la cuestión…No sé por qué sería...

Toni, que así se llama el guarda, nos recomienda varias cosas: Madrugar mucho, dado que al día siguiente hay previsión de tormentas a partir de la 1 de la tarde. También nos indica que subamos todos al Comabona, dado que la opción de llegar al refugio de Prat ladeando el pico, conlleva un alto riesgo de avalancha. La última indicación que nos hace es que realizar la marcha subiendo al Moixeró y al Comabona le parece demasiado ambiciosa. Seguiremos los dos primeros consejos, pero se decide que al día siguiente se formarán dos grupos: unos que irán directos al Comabona desde el refugio de Sant Jordi y otros que se desviarán hacia el Moixeró y de aquí se unirán con la ruta ‘Normal’ en el collado de Pendís.

En este refugio coincidimos con 2 parejitas jóvenes de catalanes que están haciendo el Cavalls del Vent.

Desnivel de subida:

1.402m

Desnivel de bajada:

1050m

Distancia:

21Km

Dificultad:

Alta

 

Sábado 15 de Abril

  Desayunamos a las 6 y los 2 grupos diferenciados empiezan a caminar en direcciones opuestas. El grupo que realiza la opción que sólo sube al Comabona se dirige hacia el collado de Penís por la parte de atrás del refugio. Los que vamos primero a subir el Moixeró enfilamos por la parte de delante del refugio en dirección Noreste hacia el Coll Dental.

El grupo en el que me encontraba yo fue el que decidió hacer el Moixeró. Así que dejé aproximadamente la otra mitad del grupo a cargo de Arturo, con el que me comunicaba por la emisora. La subida al Moixeró fue exigente, pero como fue a primera hora de la mañana, al llegar a la cumbre las vistas eran límpias y espectaculares. Después de la foto de cumbre de rigor. Nos encaminamos a perder un poco altura hasta llegar al collado de Penís, donde ya el camino es común a los que han ido directos al Comabona.

A partir del collado empezamos a ganar altura entre un bosque con nieve bastante helada y una fuerte pendiente, en ese punto algunos deciden ponerse los crampones. Más adelante el grupo de delante nos avisa que subamos al cordal dado que la marcha se hace muy laboriosa por el estado de la nieve que hace que te hundas mucho y sea muy difícil avanzar. Además, nos avisan que un miembro de ese grupo se ha dejado un bastón en el punto donde nos pusimos los crampones, y sorprendentemente se recupera el bastón. Se vislumbra el grupo de delante y poco a poco los dos grupos iniciales se van mezclando y cambiando de posición.

Llegamos a la cumbre del Comabona ya con un tiempo enmarronado, aunque todavía sin ponerse demasiado serio, ha habido unas rachas de fuerte viento que ha provocado que todos nos pongamos la ropa de abrigo que hasta ahora habíamos paseado: chubasqueros, guantes y gorros, pero parece que la cosa (la lluvia fuerte) va a esperar un poco más a pesar de los oscuros nubarrones que nos van rodeando. Después de alcanzar la cima, ya sólo queda llegar al Paso de Gosolans y de ahí al refugio que desde la cumbre se ve como un minúsculo cubilete blanco y gris.


El ambiente alpino en este punto es realmente impresionante y hace reflexionar sobre la variedad de paisajes que estamos viendo en toda esta zona.

Ante la amenaza de lluvia los excursionistas que pueden, meten la directa. Objetivo: llegar cuanto antes al refugio, para evitar llegar empapados al refugio, que se ve a tiro de piedra ¡Qué engañoso, je!. El objetivo se consigue por parte del 100% de los componentes del grupo e incluso los últimos en llegar, arriban sin estar mojados por el agua de lluvia, aunque las botas y los pies sí están mojados por andar tanto rato hundiéndose por nieve blanda, en toda la bajada desde el Paso de Gosolans hasta el refugio.

Al poco de llegar y después de comer, una fuerte tormenta descarga sobre esta zona que es de las más inhóspitas y aisladas de todo el recorrido de Cavalls del Vent. La tormenta pasa y se queda una tarde preciosa para pasear por los alrededores o disfrutar del ambiente montañero del refugio, que en este caso sólo es para nosotros, el guarda, su niño, el cocinero y el ayudante.

El bonito poste del collado de Gosolans marca el paso que hace unas décadas utilizaban los vecinos de Gosols cuando iban a cosechar desde su pueblo a otras tierras de la Cerdaña.

Desnivel de subida:

1.159m

Desnivel de bajada:

1.086m

Distancia:

16,7Km

Dificultad:

Alta

 

Domingo 16 de Abril

Con la inercia del día anterior de levantarse a las 6, hoy también nos hemos levantado a esa hora. Ayer se decidió descartar la opción de acercarse al pico más alto de Barcelona: El Costa Cabriolera ya que Jordi, el guarda del refugio nos indicó que la marcha se podía alargar mucho dado que había bastante nieve y además, puesto que era el día de vuelta y el viaje era largo, nos recomendaba dejarlo para otra ocasión y así lo hicimos.

La ruta comienza volviendo a subir hasta el Collado de Gosolans. Por la misma pendiente nevada que el día anterior bajamos. A tan temprana hora de la mañana la nieve está dura y ya desde el mismo refugio partimos con los crampones puestos.

Un reducido grupo se separa un poco del grupo principal y aborda los últimos 200 metros hasta llegar al collado por una zona más a la izquierda, un poco más empinada, que provoca un ambiente alpino y las sensaciones de estar haciendo un corredor sencillo.

Una vez en el collado de Gosolans, se llega a una gran llanura que se atraviesa y ya se cambia de vertiente. Desde aquí se divisa una pista, el refugio de Lluís Estasen e incluso el mirador de Gresolet, donde se encuentran los coches. También se vislumbra la espectacular figura del Pedraforca y se adivina la subida que realizamos hace dos días. La vista engaña y aunque todo eso se ve muy cercano, llegar hasta allí nos va a llevar todavía unas 2 horas. Bajamos la zona conocida como la Sierra Pedregosa y una vez alcanzada la pista nos reagrupamos el grupo trasero en el que me encuentro y ya avanzamos todos por la pista; alguno con la intención de ir andando hasta el coche pisando nieve y casi, casi lo consigue.

De vuelta a los coches el primer grupo llega con antelación suficiente para hacerse la foto de grupo de fin de ruta, el segundo grupo sólo le queda tiempo para ponerse algo de ropa limpia y despedirse.

Desnivel de subida:

626 m

Desnivel de bajada:

1.086m

Distancia:

13,6 Km

Dificultad:

Media

 

TOTALES

Nota: Cifras aproximadas, con posible margen de error.

Desnivel de subida:

4.500m

Desnivel de bajada:

4.500m

Distancia:

62,4 Km

Dificultad:

Alta

En el viaje de vuelta algunos comieron en un restaurante de carretera que parece conveniente apuntar dado que por 12€ que costaba el menú, se comieron carnes a la brasa y demás viandas de calidad. En el coche en el que iba cuando nos indicaron el sitio ya nos lo habíamos pasado, así que comimos en un pinar de Fraga (población, no el difunto político).

Muchas gracias a todos los participantes por su colaboración para que la travesía se desarrollara sin complicaciones; a Pedro, que, aunque finalmente no pudo ir, me ayudó en la sombra y a Arturo, que colaboró siendo el coche escoba en alguna ocasión, liderando algún grupo en otra ocasión y me aconsejó en algún momento de toma de decisión.

Coordinadora: Lola R