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TRAVESÍA PIRINEOS 2012

22 de junio - 1 de julio 2012

En la última semana de junio dio comienzo la travesía anual en los Pirineos, que esta vez trascurrió en el entorno del Monte Perdido. Se trató de un trayecto circular con comienzo y fin en el valle de Pineta que atravesó los circos de Barrosa, Barrude, Tromouse, Estaubé y Gavarnie y durante el cuál se realizaron numerosas ascensiones a picos de 3.000m como el propio Monte Perdido, el Soum de Ramón, el Cilindro, la Punta de las Olas o el Tromouse.

En la travesía nos alojamos en refugios y albergues, en régimen de media pensión, siendo el transporte al punto de origen por cuenta de los participantes, interviniendo el Club en la organización de los coches al objeto de que fueran completos con cuatro personas cada uno al objeto de reducir los coches.

Se inscribieron en la travesía 20 miembros del Club que ocuparon la totalidad de las plazas reservadas, con tres más en la lista de reserva, sin embargo no se consideró oportuno incrementar el numero de plazas ya que superar esta cifra hubiera hecho el grupo inmanejable y susceptible a accidentes o pérdidas.

 

Viernes 22 de junio

La travesía comenzó con la llegada de los participantes a lo largo de la tarde del viernes a la Refugio de Pineta (1.240 m), en el valle de su mismo nombre. Cada uno llegó a una hora diferente, los que salieron de Madrid por la mañana llegaron al refugio a primera hora de la tarde mientras que el último coche abandonó Madrid a las 6h30 y llegó a Pineta a la una de la madrugada.

A los 20 participantes de la travesía se incorporaron 11 compañeros más que nos acompañaron durante el fin de semana, para ascender a la Munia durante el sábado y hacer la ferrata de Sorrosal (Broto) el domingo.

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Refugio de Pineta Sábado

 

23 de junio

El programa inicial contemplaba la ascensión al pico la Munia desde el valle de Pineta atravesando los Llanos de Lalarri, lo que implicaba superar un desnivel de más de 1.700m hasta alcanzar la cima de la Munia a 3.174m. Teniendo en cuenta que los que realizábamos la travesía teníamos el domingo una etapa con un desnivel de más de 1.200m, se decidió acortar la subida a la Munia iniciando el ascenso desde la pista de Chisagues.

Después de desayunar a las 7 de la mañana, tomamos los coches y regresamos a Bielsa, para tomar después la carretera en sentido a Francia, desviándonos a los 4 Km en dirección al pueblo de Chisagues. Sin necesidad de entrar en el pueblo, la propia carretera se convierte en una pista de tierra de calidad aceptable (al principio) pero que hay que recorrer con precaución, especialmente si se conduce un turismo.

Con cuidado se progresó hasta una pequeña meseta con una borda (1.694m), donde aparcaron la mayoría de los participantes. Algunos decidieron continuar hasta el final de la pista, aparcando junto a la fuente de Petramula a 1.800m. Hay que decir que en esta parte de la pista se intercalan tramos con firme aceptable con otros muy irregulares. Entre ambos puntos existen unos dos km de distancia, y como consecuencia, los participantes se dispersaron bastante, aunque esto no suponía ningún problema al estar el camino muy marcado y al ser el tiempo muy claro y sin perspectivas de tormenta, la posibilidad de pérdida era nula.

El camino se inicia al final de la pista (a la derecha) y empieza con una pendiente muy pronunciada sobre lomas de hierba para poco a poco suavizarse hasta alcanzar el Collado de las Puertas a 2.533m, que separa a la izquierda el pico Chinipro (2.782m) del Robiñera (3.005m). Desde este punto se vieron por primera vez los lagos de la Munia, parcialmente helados, y con abundante nieve en los terrenos circundantes, esto fue un fuerte contraste con el camino realizado hasta allí, donde no quedaba ni rastro de nieve.

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 Bajando del Collado de las Puertas en dirección al Collado de la Munia (a la derecha).

Desde el Collado el grupo descendió a media ladera, dejando los lagos de la Munia a la izquierda y atravesando una ladera completamente cubierta de nieve blanda, por lo que no fue necesario utilizar ni el piolet ni crampones, finalizando en el Collado de la Munia (2.863m) donde recuperamos fuerzas antes de acometer la subida a la cima.

Desde el Collado se inició la progresión por la cuerda, a través de una senda marcada con hitos, pero donde hay que estar muy atento, ya que si se abandona es fácil enriscarse. A mitad de la subida se encuentra el famoso “Paso del Gato”, una placa lisa de 45º y unos 5m de longitud que hay que superar empotrando los pies en una fisura. La fisura es más fácil de subir que de bajar, ya que en este último caso es difícil ver donde se deben colocar los pies, especialmente en la salida de la fisura.

Una vez atravesado el paso, el camino vuelve a ser más asequible, con alguna trepada sencilla, llegando a la cima de la Munia a los 45 minutos de haber abandonado el collado. Desde la cima algunos participantes continuaron hasta la Pequeña Munia (3.022m) y posteriormente hasta el Sierra Morena (3.083m), que se encuentran a continuación en la misma cuerda.

 

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Por la cresta, la cima de la Munia al fondo

 

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Bajando el Paso del Gato

El retorno se realizó por el mismo camino que se había tomado a la ida, regresando al collado de la Munia, para bordear de nuevo los lagos de la Munia, atravesar de nuevo el Collado de las Puertas y finalmente terminando en la pista de Chisagues donde se habían aparcado los coches. Dos participantes decidieron terminar directamente al valle de Pineta, regresando por el camino de los Llanos de la Lalarri.

 

Domingo 24 de junio

Se había previsto tomar el Camino de las Pardas desde el Cuello del Robiñera que separa la Munia del propio Robiñera, para terminar en el Collado de Barrosa, desde el cuál entraríamos en el Circo de Barrude, ya en Francia. Sin embargo, el encargado del refugio de Pineta nos advirtió del peligro que suponía este camino en caso de que hubiera neveros, ya que se encuentra excavado en una ladera vertical de roca muy expuesta, con zonas de cascajo que podían inestabilizar la nieve.

En consecuencia se tomó la decisión de comenzar la etapa en el Hospital de Parzán y seguir desde allí la Alta Ruta Pirenaica. Para llegar al Hospital se contrató el servicio de un taxi-furgoneta de siete plazas que tuvo que realizar tres viajes para poder transportarnos a todos desde el refugio de Pineta, lo que fue de nuevo causa de la dispersión de los participantes. La Alta Ruta da comienzo en una pista que comienza en la carretera que se dirige al Túnel de Bielsa, durante la primera media hora atraviesa un bosque con algunas rampas fuertes al comienzo pero, según el valle se va abriendo, se convierte posteriormente en horizontal, sustituyéndose el bosque por prados.

El camino transcurre todo el rato a la derecha el arroyo Barrosa hasta que se alcanza el refugio de Barrosa a 1800m. Desde este punto el camino gira a la derecha y empieza a ascender fuertemente, aunque el camino tiene muchas zetas que suavizan el esfuerzo. La subida termina en el Collado de Barrosa a 2.535m, desde donde algunos participantes intentaron sin éxito la ascensión al pico Tromouse (3.089m), para dirigirse posteriormente al pico del Puerto Viejo (2.732m) que es mucho más asequible.

Desde el Collado de Barrosa el refugio de Barrude es perfectamente visible ya que se encuentra a media hora de marcha, situado al lado de varios lagos. El grupo, después de descansar bastante tiempo emprendió el descenso hasta el refugio (2.350m), alcanzándolo en 30 minutos después de abandonar el collado.

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En el collado de Barrosa, con el pico Tromouse al fondo.

 

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Refugio de Barrude desde el collado de Barrosa.

 

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El grupo en el refugio de Barroude.

El refugio es propiedad del Parque Nacional, se encuentra en buen estado, limpio y la comida es elaborada y abundante, se trata de un refugio pequeño, dispone únicamente de 35 plazas en verano y 10 en invierno (parte abierta) y que se encontraba en ese momento regentado por un matrimonio joven con un niño pequeño. Aparte de nosotros, solamente otras tres personas se alojaron ese día en el refugio. El único inconveniente que tiene es que dispone únicamente de un baño y ningún tipo de ducha, ni de agua fría ni caliente, lo que obliga a recurrir a los lagos de los alrededores para asearse.

 

Lunes 25 de junio

El objetivo del lunes era alcanzar el circo de Tromouse para alojarnos en la Hotellerie du Maillet, atravesando primero la Hourquette de Chermentas (2.409m), después la Hourquette de Héas (2.608m), para bajar por el Col de la Sède y terminar en el Circo de Tromouse.

Después de desayunar a la hora habitual de las 7 de la mañana, el grupo tomó el camino bien marcado que surge del mismo refugio y que poco a poco va ganando altura, progresando paralelo a las grandes paredes del circo de Barroude. Se trata de un camino ancho y sencillo pero a la vez aéreo, que va dejando a la derecha un profundo valle y a la izquierda los picos Gerbats y de la Gèla.

Llegamos a la Horquette de Chermenttas en aproximadamente 90 minutos sin gran esfuerzo. En este punto, dos participantes decidieron abandonar el grupo y continuar por la cuerda para subir al pico Gerbats, el pico de la Géla y después llegar al mismo pico Tromouse.

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 En dirección a la Hourquette de Chermentas (al fondo)

En el propio collado un cartel indicaba una hora hasta la Hourquette de Héas, después de un pequeño descanso, bajamos del collado, continuando por un camino muy marcado y aproximadamente a los 30 minutos un cartel nos anunciaba que en media hora alcanzaríamos la Hourquette.

Sin embargo, a pesar de que avanzamos a buen ritmo, tardamos más de una hora en el alcanzar el collado, primero bajando hasta el fondo del valle (2.200m) para posteriormente subir otros 400m.

Es en este collado cuando nos llevamos la mayor sorpresa de la travesía, ¡nos habíamos equivocado!, un cartel bien claro nos indicaba que estábamos en el Collado de Campbieil, y que ¡habíamos dejado atrás el Collado de Héas!.

Esto nos planteó un verdadero problema, ya que el camino que bajaba de este collado terminaba en el pueblo de Gedre y ningún desvío permitía llegar al Circo de Tromouse, por lo que si decidíamos continuar hasta el pueblo tendríamos que alquilar un taxí. Se descartó la opción de tratar de volver a la Hourquette de Héas por la cuerda, ya que entre los dos collados se veían varios picos que podían plantear serios problemas para atravesarlos.

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Collado de Campbieil

Finalmente, y a la vista de que era relativamente temprano, se tomó la decisión de volver por nuestros pasos para retomar el collado correcto. Esto suponía que habíamos perdido aproximadamente 90 minutos en alcanzar el Collado de Campbieil y que emplearíamos otros 90 en llegar al Collado de Héas.

Después de bajar de nuevo al fondo del valle y retroceder por el camino que habíamos llevado, esta vez mucho más atentos, alcanzamos el desvío que en el camino que baja de la Horquette de Chermenttas lleva a la Hourquette de Hèas. Se trata de un camino que no es tan transitado como el primero y por tanto la traza es menos visible, además el propio collado es mucho mas pequeño que el de Campbieil o el de Chermentas, es prácticamente invisible desde abajo ya que como su propio nombre sugiere no es mas que una “puerta” en el cordal. Llegamos a las 2 de la tarde a la Hourquette y después de comer empezamos el descenso. Debajo de nosotros se encontraba un valle poco profundo, y mas allá el cordal que nos separaba del Circo de Tromouse, identificándose claramente la Col de la Sède que habíamos atravesar.

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 En el collado de Heas

Sin embargo, debido al tiempo perdido, se optó por una decisión más conservadora: bajar por el valle siguiendo el camino marcado como Alta Ruta y que termina en un conjunto de casas a 1.700m en el borde de la carretera de peaje que finaliza en el parking del circo de Tromouse. Se trata de un camino largo, entre prados, que baja de forma progresiva y cuyo único inconveniente es que nos dejó a 300 metros por debajo de nuestro alojamiento, a una hora (las 4 de la tarde) en la que el sol era totalmente inclemente. Parte del grupo subió por la propia carretera, que aunque es un recorrido más largo sube de manera mas suave, mientras que otros optaron por tomar un sendero que sube de forma directa cortando las curvas de la carretera.

A las 6 de la tarde todo el grupo se encontraba ya en el refugio, incluyendo a las dos personas que nos habían dejado en la Hourquette de Chermentas.

La Hotellerie du Maillet, es un hotelito de montaña, con bastantes años, que dispone de habitaciones individuales y de un dormitorio colectivo, donde tuvimos la suerte de ser los únicos ocupantes. Dispone de varias duchas de aguas caliente y la comida es de bastante calidad.

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Hotellerie du Maillet

 

Martes 26 de junio

El trayecto previsto para el martes contemplaba alcanzar el Refugio Espuguettes a 2.027m, situado encima de Gavarnie. Se trata de una etapa relativamente corta, incluso se podría considerar como de descanso, en previsión de la dureza de la etapa siguiente.

Después de desayunar a las siete de la mañana cruzamos al otro lado de la carretera que sube al Parking de Tromouse y cruzamos los prados situados enfrente del refugio, hasta que encontramos un camino ancho que a media ladera nos condujo encima de la Presa de Gloriettes, en la cabecera del valle que termina en el Circo de Estaubé. El camino rodea la presa en altura y descende por la cabecera para cruzar el arroyo que alimenta a la presa. El camino progresa hacia el interior del valle dejando el arroyo a la izquierda. Al cabo de unos 2 km el camino empezó a subir hasta alcanzar la Hourquette de Alans a 2.490m.

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La presa de Gloriettes, en el inicio del valle que conduce al Circo de Estaubé

 

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Camino a la Hourquette de Alans, Circo de Estaubé al fondo

Desde este punto algunos participantes se desviaron para subir al Pico Pimené (2.801m), mientras que el resto bajó directamente al Refugio de Espuguettes (2.027m). El refugio se encuentra al final de un amplio prado, con rebaño de vacas incluido y un grupo de burros rondando en total libertad por las cercanías. Desde el refugio se tiene una vista imponente de los dos Astazus y del corredor de Swam, también se ve la parte superior del circo de Gavarnie y toda cuerda del Marbore hasta los Gavietos, incluyendo la Brecha de Rolando.

El refugio se había reformado hace poco y estaba prácticamente nuevo. Se trata de un refugio pequeño, de techo a dos aguas, parecido en la forma al de Barrude aunque más grande y con varios dormitorios de 4 a 8 personas. No dispone de duchas y únicamente cuenta con dos servicios. La comida y el trato, como en todos los refugios franceses fue mas que correcto, y en general se apreciaba una gran limpieza. El único inconveniente fue la presencia junto a nuestro grupo de un extraño grupo de franceses que cargados de alcohol y comida se dedicaron a montar una pequeña fiesta.

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Refugio de Espuguettes, con el circo de Gavarnie al fondo

 

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Descansando junto al refugio, los Astazos al fondo, junto al corredor de Swan

 

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Los guardas del Refugio de Espuguettes Miércoles

 

27 de junio

La etapa del miércoles suponía la vuelta de nuevo a España a través de la Brecha de Rolando para alojarnos en el refugio de Goriz. Se trata de una etapa larga con un desnivel de 1.400m. Por este motivo, y también para tratar de subir la ruta de las escaleras antes de que hiciera mucho calor pedimos el desayuno a las 6h 30 de la mañana.

Empezamos a andar a las siete y cuarto tomando el sendero que lleva del refugio a Gavarnie. En una pequeña meseta justo debajo de él, un cartel indica el desvío en dirección al Circo. Se trata de un camino que atraviesa el bosque y que descendiendo progresivamente termina justo en el Hotel de la Cascada. En este punto hay que atravesar el arroyo que nace en el circo, ya sea por el puente que existe para este fin o continuando por el sendero que lleva a la cascada principal. En este caso el sendero se interrumpe por un enorme nevero helado que hay que atravesar.

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Circo de Gavarnie desde eñ camino que sale del Refugio de Espuguettes

 El camino a tomar, que se conoce como Camino de las Escaleras nace en la pared derecha del Circo, prácticamente al final. Resulta invisible hasta que nos encontramos en la base y no existe ningún cartel que lo señalice, suponemos que para evitar que personas sin conocimiento alguno lo tomen. Sin embargo, si que es visible la traza de entrada que cruza la pendiente de hierba inicial.

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Hoteleria del Circo, cascada de Gavarnie al fondo

El camino de las escaleras recibe este nombre por unas rampas de piedra iniciales, que tienen una inclinación de unos 30º, con abundantes agarres y que no suponen ningún problema para un montañero con práctica, ya que pueden superarse incluso con los bastones en la mano. En un punto de la rampa a una compañera se le deslizó el bastón golpeándose el ojo con la empuñadura y haciéndose daño en la rodilla, pero sin que esto le impidiera finalizar la etapa.

Estas rampas de piedra terminan en unas terrazas de hierba, en una de las cuales un manantial permitió tomar agua fresca y recuperar las fuerzas. Una vez superadas las terrazas de hierba, se entra en una zona de pedrera y grava, donde es visible la acción del glaciar que caía en el Circo. En este punto ya es perfectamente visible el refugio de Serradets (2.587m), donde nos reagrupamos para esperar a los últimos y tomar alguna cerveza ya que el calor empezaba a ser insoportable.

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El refugio de Serradets, con el Taillón al fondo

Nos quedaba todavía llegar a la propia Brecha de Rolando (2.807m), 210m por encima del Refugio, con la posibilidad de ir por la nieve o por una lengua de tierra y cascajo. Ante el estado de la primera, decidimos utilizar la segunda, terminando en la Brecha entre la 1 y las 2 de la tarde, momento que aprovechamos para comer.

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Camino de la Brecha de Rolando

 

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Brecha de Rolando, a la derecha el camino de los Sarrios

Desde este punto solo quedaba llegar a Goriz, unos utilizaron el camino de los Sarrios que recorre la ladera de la izquierda, atravesando varios neveros y que tiene un tramo de cadenas, mientras que otros descendieron al fondo del valle para posteriormente subir al Cuello del Descargador.

Desde el Cuello, por el camino habitual el grupo alcanzó el refugio de Goriz en aproximadamente una hora, durante la cual empezaron a formarse nubes de tormenta que no presagiaban nada bueno, pero que nos permitieron llegar al refugio. La tormenta se desencadenó mientras estábamos cenando, a las 8 de las tarde.

Al ser el mes de junio, el refugio no estaba demasiado lleno, apenas se veían tiendas alrededor del refugio. Pudimos ver las obras de ampliación que se encontraban en ese momento, según nos comunicaron, paralizadas por falta de fondos. La caseta de los baños, incluyendo dos duchas de agua fría, era de nueva construcción, pero a la vista de la cola existente, muchos prefirieron utilizar el rio para lavarse.

A pesar de la cantidad de gente, no tuvimos queja del trato y tanto la cena como el desayuno fueron abundantes.

 

Jueves 28 de junio

El programa de la travesía incluía una estancia de dos días en el Refugio de Goriz, el primero para llegar y el segundo para que cada uno hiciera la actividad que considerase oportuna. Algunos que empezaban a tener molestias en la rodilla optaron por descansar mientras que el resto subieron al Monte Perdido, por la Ruta de las Escaleras o por la Escupidera. El sendero para ambas rutas nace en el refugio, pero después de superar las rampas de hierba iníciales, en el primer caso hay que desviarse a la derecha por una canal fácil para tomar una cuerda que lleva primero a la Punta de las Escaleras, atravesando una serie de amplias terrazas separadas por paredes de piedras que hay que superar trepando por unas canales asequibles menos la última que se encuentra justo debajo del nevero de la cima y por donde cae el agua que se derrite de la cima. La Escupidera se encontraba parcialmente cubierta de nieve, pudiéndose hacer la primera mitad por tierra.

Desde la cima del Monte Perdido, algunos de los que habían subido por la Ruta de las Escaleras decidieron bajar por la Escupidera para hacer el Cilindro, mientras que otros optaron por bajar por el lado opuesto para ascender después la Espalda de Esparets (3.077m), la Punta de las Olas (3.002m) y volver al refugio por el camino marcado como GR.

La previsión de tiempo indicaba tormentas a partir de las seis de la tarde, lo que nos mantuvo alerta todo el día y nos hizo volver al Refugio antes de las cinco, sin embargo aunque se fueron formando nubes a lo largo del día, no llegó a desarrollarse ninguna tormenta.

Como única incidencia a resaltar, la participante que se había lesionado en la rodilla decidió bajar a Nerín con la ayuda de dos guardias civiles de montaña que llegaron al refugio durante la mañana. Desde Nerín le bajaron por carretera a Escalona donde se alojó. El viernes tomó un autobús que le llevó el viernes a Bielsa, donde le fueron a buscar con el coche sus compañeros.

Curiosamente en este segundo día (jueves) el número de personas alojadas en el Refugio bajo sustancialmente, y en el segundo turno de cenas estuvimos solamente nosotros.

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El Cilindro desde la cima del Monte Perdido, el Lago Helado al fondo

 

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En la cima de la Punta de las Olas, con el Soum de Ramón al fondo

 

Viernes 29 de junio

La etapa del viernes cerraba el círculo de la travesía, ya que terminábamos de nuevo en el Refugio de Pineta. El camino está marcado en su totalidad marcado como “GR”, nace en el refugio y sin perder altura se dirige al Collado de Goriz (2.343,), con unas vistas espectaculares del Cañón del Ordesa.

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Vista del Circo de Ordesa antes de llegar al Collado de Goriz

En el Collado de Goriz existe la posibilidad de tomar la variante que baja al fondo del Cañón de Añisclo (lo que se conoce como la Font Blanca), para luego remontar hasta el Collado de Añisclo. La otra opción (que fue la elegida por todos) es tomar el camino que está trazado en la pared y que va ascendiendo hasta los 2.800m. El sendero está perfectamente trazado, con muchas marcas rojas y blancas del GR, no tiene posibilidad de perdida y se puede calificar como espectacular, ya que permite apreciar toda la magnitud del Cañón de Añisclo.

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Pared por donde transcurre el GR que va al Collado de Goriz

Existen dos tramos expuestos donde se han instalado cadenas, que se encuentran en perfecto estado. Los tramos de cadena coinciden con cascadas, por lo que la roca esta mojada, lo que no supone ningún problema al poder sujetarse a la cadena. En la parte del camino que trascurre por la parte final del Cañón de Añisclo nos vimos acompañados por un fuerte viento que no despareció hasta que entramos en la vertiente del Valle de Pineta.

Algunos participantes aprovecharon la etapa para hacer la Punta de las Olas y el Soum de Ramón antes de llegar al Collado de Añisclo.

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Collado de Añisclo

 

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Parador de Pineta desde el Collado de Añisclo

Desde el Collado de Añisclo quedan 1.200m de bajada hasta llegar al Refugio de Pineta (1.240m). Se trata de una bajada muy empinada que pone a prueba las rodillas de cualquiera, por lo que algunos decidieron tomar el desvío que a unos 1.800m surge a la izquierda y que se conoce como Faja de la Tormosa.

Se trata éste de un sendero estrecho que se mantiene a media altura pero con muchas subidas y bajadas y que termina en la espectacular Cascada del Cinca que nace en el propio Balcón de Pineta. Es un camino aéreo, que cruza zonas de flores abundantes, con vistas espectaculares del Valle de Pineta, pero que carece de dificultad, ya que en el único punto más crítico (un destrepe de 8 m) se ha colocado una cadena. La única dificultad la planteó el cruce de la Cascada del Cinca, ya que la cantidad de agua que llevaba el arroyo había desbordado el puente de cemento construido para cruzarlo y fue necesario dar saltos entre las piedras para poder llegar a él.

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Flores Edelweiss en la faja Tormosa

Desde este punto el camino conecta con el que baja del Balcón de Pineta, y atraviesa un bosque lleno de flores entre las cuales se podían ver edelweis, lirios o rosales silvestres. El camino termina en el parking que se conoce como Prado de Pineta, desde donde tomamos la carretera para hacer los 4Km que restaban hasta el Refugio.

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Cruzando el puente debajo de la cascada del Cinca

 

Sábado 30 de junio

El sábado, después de desayunar nos dirigimos en coche al parking del Prado de Pineta (1.300m), donde un cartel indicaba cuatro horas hasta el Balcón, desde donde empezamos a andar en dirección al Balcón de Pineta. Comenzamos subiendo por el mismo camino del bosque que los que habían bajado por la Faja Tormosa ya habían recorrido, una hora después de haber empezado andar dejamos a nuestra izquierda el desvío para ir a la Cascada del Cinca y a la Faja.

A partir de este punto, el camino se vuelve mas empinado, con numerosas “z” que hacen la subida mas llevadera. A lo largo de la subida algunas cascadas permitían refrescarnos.

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Camino de subida al Balcón de Pineta

A las 3 horas de haber empezado llegamos al Balcón (2.520m), donde nos reagrupamos y descansamos antes de retomar el camino. En el balcón el camino está muy bien trazado, va progresando por la ladera derecha, pasando junto a la pared de la presa del Lago de Marboré, desde la cual es perfectamente visible la Brecha de Tucarroya, con su refugio.

El camino asciende hasta el Collado que se encuentra en la base del Aztazu Menor. Desde allí se tomar la cresta, ancha al principio y mas estrecha al final, teniendo únicamente un metro de ancho al llegar a la cima. Desde la cima del Astazu Menor algunos continuaron por la cresta hasta la cima del Mayor, otros decidieron bajar de nuevo al Collado y volver tomar un sendero que asciende a la cima del Mayor mediante una canal con unas trepadas fáciles. En la cima el grupo se reagrupo, para descansar y comer.

Durante la primera parte de la mañana unas nubes amenazantes nos acompañaron durante toda la ascensión, junto con un fuerte viento. Afortunadamente a media mañana las nubes desaparecieron y nos dio la tranquilidad necesaria para poder estar en la cumbre todo el tiempo que quisimos.

La vuelta se realizó por el mismo camino de la ida, finalizando en el el parking del Prado de Pineta donde estaban aparcados los coches, terminando en el Refugio a las 6 de la tarde.

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Lago de Marboré y la Brecha de Tucarroya detrás

 

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En la cima del Astazu menor

 

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En la cima del Astazu mayor

 

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Bajando el Astazu Menor al fondo

Domingo 1 de julio

El domingo estaba previsto hacer la faja Tormosa o la ferrata de Sorosal. Sin embargo desde la madrugada descargó una copiosa lluvia que terminó con cualquiera de estas posibilidades, decidiendo todos los participantes la vuelta a Madrid.