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6500 Escalones

23 y 24 de Enero de 2016

Salida de fin de semana a la zona costera de Levante, donde además de playa, se pueden practicar buenas rutas de montaña. El emplazamiento para alojarnos ha sido un hotel familiar (Hotel Ramis), el cual está catalogado como de una estrella, pero que ha cumplido, a mi modo de ver, todas las expectativas puestas en este tipo de establecimientos, gracias a la amabilidad y buen trabajo del equipo que lo regenta. Dicho hotel fue elegido buscando una localidad (Ondara) que estuviera a medio camino entre las dos rutas planificadas el sábado y el domingo.

 

 

 

Para realizar la ruta del sábado, denominada de los 6500 escalones, por los mismos que fuimos encontrándonos en el recorrido gracias a los moriscos, tuvimos que dirigirnos, después de un buen desayuno, a la localidad de Fleix. A la salida del mismo pueblo hay habilitado un espacio para aparcamiento, el cual es de agradecer, pues tiene espacio suficiente para ubicar numerosos coches. Una vez llegado el último coche, y estando preparados todos los participantes, iniciamos la marcha sobre las 8:45h.

Un sendero marcado a la derecha de la carretera, y nada más salir del parking, nos lleva en continua bajada, pasando por un lavadero aparentemente restaurado, a los primeros kilómetros de la marcha. Los escalones aparecen pronto, y no sé si alguien del grupo se aventuró a contarlos, pero parecieron muchos más. Un hueco en la roca nos pasa al fondo del valle, cruzando el lecho seco del rio, para iniciar la subida nuevamente en continuas zetas escalonadas.

 

Relativamente pronto llega el desvío para la realización de la ruta corta, y la mayoría de los participantes optaron por la larga, salvo dos integrantes del grupo, una de las cuales sufría molestias, dirigiéndose hacia el fondo del barranco del Infierno para esperarnos cuando llegáramos. En este punto de la ruta larga empezaba la zona menos agradable del itinerario, pues se trataba de largas pistas e incluso de un tramo de carretera, afortunadamente no muy largo, que tuvimos que atajar para llegar al inicio del barranco del Infierno.

 

En la pista de inicio, y junto a una fuente, se encontraban sendos vehículos 4x4 junto a unos carteles escritos a mano sin ningún sello oficial de autorización, los cuales indicaban que había cacería por la zona. Los disparos de escopeta silbaban por encima de nuestras cabezas, pues los cazadores estaban situados a ambos lados del barranco, pero no teníamos otra opción que seguir, pues darnos la vuelta podría suponer el que se nos hiciera de noche, pues llevábamos más de la mitad de la ruta. No pusieron buena cara cuando un grupo de más de cuarenta personas en fila avanzaban por la zona de batida, pero más adelante incluso vimos cazadores apostados con rifles de mira telescópica en el mismo PR homologado. No sé si les importunamos la cacería, pero si conseguimos que algún jabalí viviera una temporada más, bienvenido sea.

El paso del barranco se realizó lentamente, pues está formado por cantos rodados erosionados por miles de años, y había que caminar con cuidado. La salida del barranco nos sitúa nuevamente en el PR, el cual, en continua subida por zetas tendidas, nos hace escalar metros de desnivel sin apenas darnos cuenta, hasta que llegamos al pueblo de Benimaurell, donde nos pudimos tomar unas cervezas en un bar. Una pista paralela a la carretera que une este pueblo con Fleix, fue la usada para llegar en menos de dos kilómetros al parking y recoger los coches para volver al hotel.

El domingo desayunamos a la misma hora (7:30h), y ya con los coches cargados para la vuelta a Madrid después de la marcha, nos dirigimos a Denia, localidad donde se encuentra el imponente macizo del Montgó, muy cerca de la playa. El lugar elegido del inicio es la zona de la Ermita Pare Pere, donde hay sitio para los coches y sale una pista hacia el sendero del Montgó. El grupo se dividió, pues al ser una ruta circular se puede empezar por dos sitios. La mayoría se desvió por la derecha y mi grupo de cola fuimos por la izquierda, donde cinco kilómetros de pista nos lleva por fin a la Cova del Gamell, punto en el cual empieza la subida por un sendero hacia la cumbre. La ventaja de empezar por este punto es que la pista te la quitas al principio, pues los que la hicieron al final se les hizo interminable.

Un cartel en un poste indica que en poco más de dos horas llegaríamos a la cima. Una vez allí, nos encontramos con el resto del grupo, y después de las fotos obligatorias y tomar algún refrigerio, iniciamos la vuelta, unos por un lado y nosotros por el contrario para realizar la circular.

Una vez llegados a los coches fuimos saliendo poco a poco hacia Madrid o hacia algún restaurante para comer, pues ya era la hora.

La climatología nos acompañó, pues disfrutamos de un tiempo primaveral, aun cuando el domingo la zona del macizo del Montgó amaneció con niebla y nublado, no dejándonos ver con claridad desde la cima las impresionantes vistas.

Datos técnicos:

Participantes: 44

Federados: 38

No federados (asegurados por el club): 6

Desniveles acumulados:

6500 escalones  + Barranco del Infierno – 950m.

Montgó – 720m.

Km. Recorridos:

6500 escalones – 21,5

Montgó – 14,5

 

Organizador de la actividad: Juanbe