Relato 1

Nos levantamos a las 6:30 de la mañana con la intención de coger el primer tren que nos llevará a nuestro punto de partida. El día amaneció con ligeros chubascos que no animaban a salir. Además, el día salió torcido al sufrir en el albergue un robo, que afectó a 8 compañeros, por la noche mientras dormíamos.

Entre el desconcierto inicial, mientras el grupo desayunaba, se preparaba y se pedían explicaciones al albergue, se llamó a la ertzaintza que llegó bastante rápido. La idea de salir a las 8:00 del albergue se esfumaba. Con la llegada de la policía, se tomo nota de lo robado y se acordó pasarnos a poner una denuncia cuando termináramos la marcha que habíamos venido a hacer. No nos iban a quitar la diversión. Nos habíamos colocado ya en las 9:00 de la mañana.

La idea inicial era partir desde Arrankudiaga, llegando la mayoría de los participantes en tren, para comenzar la actividad a las 9:00. Pero por las horas a las que pudimos salir del albergue, la opción fue desplazarnos hasta allí en los coches particulares. En total, 12 coches particulares, más los que ya nos esperaban allí en Arrankudiaga de compañeros que no se alojaban en el albergue.

La iglesia de Arrankudiaga, a pie de carretera, se convirtió en el punto de encuentro. Hasta que nos pudimos reunir todos los compañeros que íbamos a participar en la salida, un total de 50 adultos y dos niños, se nos paso la mañana. Comenzamos la marcha a las 10:00 de la mañana.

Partiendo de la iglesia de Arrankudiaga, tomando la carretera en sentido Bilbao, a unos 96 m, tomamos la comunidad de compañeros, el camino que sale a la izquierda. Una fila multicolor de capas y chubasqueros que nos protegían de la fina pero constante llovizna que caía; nos encontrábamos en el barrio de Tellerí. Llegaremos a una bifurcación y tomamos el camino de la izquierda que pasa cerca de una granja. Seguimos por el camino principal, fácilmente reconocible, aunque vimos bifurcaciones, hasta llegar a una bifurcación con dos caminos principales y un gran menhir.

En este punto hicimos la primera parada para ir agrupando al grupo que ya empezaba a separarse por las primeras cuestas de ascenso al primero de los montes.

Seguimos el camino de la derecha y no el que estaba en frente con una gran cuesta. La climatología nos roba las bonitas vistas que nos podríamos haber encontrado. En la siguiente bifurcación, tras una curva de 90º, continuamos por el camino central que tenía una cuesta pronunciada, que nos guió hasta el collado que nos dio acceso hacia la izquierda al Goikogane (704 ms de altitud), el cual nos recibió entre nieblas no muy cerradas.

En la cruz del Goikogane volvimos a reunirnos ya que las últimas cuestas habían creado ya diferencias entre los participantes y ya contabamos con dos bajas en el grupo, que se habían vuelto a los coches después de sugerirles que no podían continuar si no se veían bien. Bien por ellos y por el grupo, dadas las horas que eran y la niebla que se estaba acumulando.

El lugar merece un descanso por las vistas, pero este día no nos las dejaba ver. Una vez descansamos y comimos algo, nos dirigimos siguiendo el cordal hacia el norte, a poco más de un kilómetro, donde llegamos a la segunda cumbre del recorrido, Kamaraka (799m), que también tiene buzón y cruz, y que este día nos ofrece vistas similares al Goikogane. Desde Kamaraka, algunos de nosotros continuamos hacia delante por la pista y los demás siguieron el track para llegar a Gazteluzar, la siguiente cumbre. Para ello se desviaron de la pista para por un camino poco pisado una loma que teníamos a nuestra izquierda. El Gazteluzar (720m). El día seguía ofreciendo un cielo gris, y cada vez que nos acercábamos al Ganekogorta, más negro se ponía.

Los que continuamos por la pista principal, pronto nos encontramos con la fuerte pendiente que nos daba acceso al Ganekogorta (999m), nuestra 4º cumbre, que se encontraba con fuertes nieblas en su cumbre. Los demás, pronto nos alcanzarían. La fuerte pendiente no exigió un ritmo pensado, y nos fue metiendo en una densa niebla que fue la que nos recibió, junto a decenas de ovejas lachas, en la cumbre del Ganekogorta. Las vistas que se pueden contemplar desde esta cumbre no nos la dejaron ver la densa niebla. En el buzón y punto geodésico del Ganekogorta, nos reunimos todo el grupo para reagruparnos, descansar y tomar fuerzas con algún alimento.

Después de llegar a Ganekogorta teníamos que descender por una pista hasta llegar a un collado, desde donde nos desviaríamos para llegar al siguiente monte, el Biberdi (877m). Pero debido a la intensa niebla que nos rodeaba, muchos de nosotros se pasaron de largo este monte. Teníamos que tener cuidado de no acercarnos mucho al acantilado que forma todo el macizo del Ganekogorta. Nos cruzamos grupos de cabras que estaban más preparadas que nosotros para esta climatología.

Una vez que sobrepasamos el Biberdi, buscamos la marcada pista que nos llevaría hacia los siguientes montes. En ese momento se comenzó a abrir el cielo, dejándonos ver a lo lejos Bilbao y su puerto. Desde aquí, descendimos para llegar tras una pequeña subida al Ganeta (689m) y a Pagasarri (672m). Pensábamos encontrar el bar del merendero abierto, pero siendo 2 de Mayo y con el día tan complicado que había salido, estaba cerrado. Así que las ganas de comer unos bocadillos de morcilla o unos huevos con chorizo, se esfumaron.

En este punto, el grupo estaba dividido en dos grandes. El que había descendido del Ganekogorta saltándose, por la niebla, el Biberdi. Y el que había visto el Biberdi y había descendido algo más despacio.

Cuando llegaron los segundos, los primeros ya habían salido y encaraban la subida del último monte, el Pastorekorta (592m).

Con los imprevistos de la mañana, se olvidaron las emisoras en los coches, por lo que la coordinación entre los dos grupos se hizo por teléfono. Se acordó que el primer grupo esperaría en el descenso del Pasterokorta al segundo, ya que a partir de ahí, había que atravesar un bosque donde la cantidad de cruces y  caminos era muy grande, y era fácil perderse. Sobre todo si no se conocía y si no estás pendiente del GPS constantemente, ya que las bifurcaciones están todas muy cercas unas de otras. Desde este punto, disponíamos de una magnífica vista del circo que habíamos recorrido.

Una vez que nos juntamos de nuevo todos los compañeros, comenzamos el descenso por el bosque, llegando, tras mas de una equivocación en las bifurcaciones, al pueblo de Ugao-Miraballes, donde parte de nosotros nos tomamos unas merecidas cervezas o refrescos, mientras el resto del grupo decidía tomar el tren hasta el vecino pueblo de Arrankudiaga, donde habíamos dejado los coches por la mañana. La verdad, con el día tan ajetreado, se había hecho algo tarde. El grupo que quedamos tomando las cervezas, optamos por ir hasta Arrankudiaga a pie, por la carretera que las une y saliendo de ella por zona industrial, cuando las condiciones nos las permitían. Por la tarde-noche, el grupo de repartió por Bilbao, cenando de mesa unos, de pintxos otros, disfrutando todos.

La andadura sobrepasó el horario previsto, pero dejó con un buen recuerdo de la zona. A pesar de los imprevistos del albergue.

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Relato 2

Tologorri (2-5-2010)

Empezamos a andar un poco tarde, a eso de las 12 de la mañana, pues antes habíamos pasado por la comisaría a poner la denuncia por el robo del que habíamos sido víctimas el día anterior en el albergue... dejaremos el relato de los hechos para otro momento.

El día estaba nublado en Bilbao y cuando llegamos al pueblo de inicio, Lendoño de Arriba, empezó a lloviznar. Recibimos llamada por la emisora de los compañeros que habían iniciado la subida antes que nosotros cuatro, unos 17 más o menos, que nos indicaron dónde habían dejado el coche y por dónde habían subido. En principio pensamos que no coincidía con la subida desde el pueblo que teníamos marcada en el GPS, pero en realidad se trató de un malentendido y finalmente subimos por el mismo sitio. Recomendación: depender en exclusiva de las descripciones o indicaciones que os puedan dar, teniendo en cuenta que puede haber varios parkings, varios desvíos, etc, es la vía más directa para perderse desde el principio. Más vale llevar siempre un mapa con la ruta marcada o un GPS con los tracks (con niebla imprescindible, se pierden hasta  los lugareños).

La subida se inicia en el lado izquierdo de la carretera según se viene desde Orduña, antes de llegar al pueblo, se trata de un camino señalizado por un cartel de madera que se va ensanchando hasta convertirse en una pista, donde a los pocos metros, hay un pequeño aparcamiento donde dejar los coches. Al poco de iniciar la marcha nos encontramos con alguien que se había cruzado con el resto del grupo y nos indicó por dónde seguir, nos contó que tenía cerca de allí un alojamiento rural según criterios de bioconstrucción, e intercambiamos información de interés, quedando en visitar las respectivas webs (www.lascasasdelacascada.com).

La pista que sube de forma sostenida no tiene pérdida si estamos atentos a los hitos para elegir la bifurcación correcta. Las hayas predominan en el tupido bosque hasta que llegamos a una faja, donde la pista se transforma en sendero estrecho, con un amplio valle a nuestra derecha, y unas paredes verticales por encima nuestro. Las vistas son espectaculares, pero a la subida fuimos andando entre la niebla. En esta zona nos cruzamos con nuestros compañeros, nos saludamos y seguimos para arriba. Llegamos a una vaguada, donde hay que cruzar un arroyo y se adivina una fuente que sólo pudimos oír. Aquí nos cruzamos con otros excursionistas que nos indicaron la subida y seguimos unos metros hasta llegar a la amplia meseta que da acceso al pico. En ese momento empezó a abrirse la niebla y pudimos contemplar el hermoso panorama alrededor. Enfilamos a nuestra derecha, siguiendo una valla que marca el límite con el precipicio que se abre en dirección al valle. En unos 20 minutos accedimos a la cima, señalizada por un vértice geodésico, donde seguimos admirando las vistas al valle y a las peñas de enfrente.

Paramos a comer, y decidimos bajar justo cuando se volvió a cerrar la niebla y empezó a lloviznar. Así, bajamos hasta el cruce del arroyo, donde abrió de nuevo y pudimos comprobar cómo sus aguas se precipitan por sucesivos cortados hasta el fondo del valle. Llegamos al coche sobre las 17 h. En total 4 h de marcha y 1 h de paradas.

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