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Travesía Pirenaica 2018

29 de Junio – 8 de Julio

Viernes 29 Junio – Llegada a Refugio de Cap de Llauset

Según vamos llegando, unos por la mañana, otros por la tarde, otros por la noche (cerrada), vamos subiendo los pocos metros que hay desde el embalse hasta el novísimo refugio.

En el camino perfectamente señalizado como GR, encontramos un puente de metal sustituyendo a los sucesivos puentes de madera que son arrastrados periódicamente por la corriente. No podemos evitar mojarnos ligeramente debido al ímpetu del inusual (por estas fechas) deshielo, pero afortunadamente se trata de un paso más seguro que de costumbre.

Pasada la Cabaña de Botornás la pendiente se suaviza y atravesamos algunos neveros antes de llegar al desvío del refugio. Un último empujoncillo nos remonta hasta el refugio, aún en obras. Nos distribuimos en las habitaciones de 6 y 8 y procuramos descansar para la jornada de mañana.

Sábado 30 Junio – Tempestades – Ref. Cap de Llauset

Madrugamos para acometer la subida al pico estrella de hoy. Por consejo del guarda del refugio decidimos evitar cualquiera de las diagonales, de subida, o de bajada, de nuestros tracks. Por tanto, abandonamos la idea de ascender al pico Russell. Marcamos como objetivo en cambio el pico Tempestades, haciendo subida y bajada por el camino de vuelta que marca nuestro track.

Comenzamos la jornada subiendo por el GR hacia el collado de Vallibierna. La subida es algo vertical pero nuestras energías están intactas y, a pesar de tener que transportar el material invernal, ascendemos a buen ritmo. Nos encontramos el primer nevero justo antes del collado y algunos sacamos el piolet para asegurar los últimos metros algo más verticales.

Desde el Collado de Vallibierna ya tenemos vistas del pico de Vallibierna, del Russell, y del Tempestades, y por supuesto la Collada de los Bucardos, que será nuestro próximo objetivo.

En este punto una de las participantes decide volver al refugio. El resto seguimos hitos en dirección a los Bucardos (Isards), en un camino en el que en ocasiones tenemos que echar las manos. Como consejo: seguir los hitos evitando subir a la collada hasta prácticamente la mitad de la misma es mucho más sencillo y rápido que intentar subir desde el principio.

Pasada la collada unos cuantos compañeros deciden continuar por la cresta, en dirección al Collado dels Bouquetins. A través de la emisora nos van dando noticias que nos desaniman a seguirles, optando nosotros por dirigirnos al nevero para llegar hasta el collado.

Así lo hacemos. Aunque la nieve está en buen estado y es difícil que nos caigamos muchos metros, la mayoría calzamos crampones y echamos mano del piolet para llegar al collado, que atravesamos. A la salida de este nos encontramos con un paso medio complicado debido a la cantidad de nieve, pero aprovechando una rimaya conseguimos atravesarlo sin más incidentes.

Hemos alcanzado a los compañeros que escalaron por la cresta, que han llegado al interminable nevero que hay en la falda del Russell. Deberemos bajar unos metros para esquivar la Agulla SW del Russell y comenzar desde allí a ascender por el nevero-glaciar hasta el pico Tempestades.

Aquí los grupos se van distanciando en función de las diferentes capacidades físicas y grados de cansancio. Aprovechamos nieve prácticamente hasta la cima del Tempestades, y en los últimos metros nos deshacemos de los bártulos para llegar bien ligeros a la cima.

Felicitaciones, algunas fotos (desafortunadamente la vista hacia el Aneto está cubierta de nubes), y comenzamos a bajar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el camino de bajada unos cuantos compañeros deciden acercarse cresteando al Margalida, siguiendo el track.

Otro participante decide aprovechar la huella de otros montañeros ajenos al grupo que se han aproximado al pico desde el nevero, abordando al Margalida prácticamente desde su base por el S.

El resto ya hemos tenido bastante, que coronar el pico ha sido duro, y optamos por bajar tranquilamente hacia el refugio.

El día se pone radiante y poco a poco vamos desandando el camino. Para atravesar Bouquetins tanto los que eligieron la cresta, como los que eligieron el nevero, optamos por otra combinación intermedia que nos evita perder demasiada altura y a la vez complicarnos con la cresta.

De vuelta en el Collado de Vallibierna, por pasos conocidos nos vamos aproximando al refugio, la mayoría a tiempo para darnos una buena ducha, y para cenar tranquilamente.

Anécdotas sobre la ascensión sazonan la cena y las imágenes en las retinas decoran nuestros sueños con montañas.

Domingo 1 Julio – Ref. Cap de Llauset – Vallibierna – Ref. Estós

 Correcto desayuno para comenzar la jornada. 

En esta ocasión el guarda nos confirma que podemos subir al Vallibierna si queremos sin pisar nieve, así que tiramos de track. 

El track propuesto para el fin de semana realiza una circular por el Vall de Llauset, aunque algunos participantes, para evitar el paso del Caballo (entre Vallibierna y Culebres), o para evitar transportar el peso todo el camino, deciden hacer ida y vuelta por el refugio. 

Todos juntos comenzamos de nuevo subiendo en dirección al Collado de Vallibierna, pero antes de llegar un desvío nos encamina hacia el pico del mismo nombre. En este desvío, uno de los participantes de la travesía decide continuar hacia el collado y marchar por el valle hacia el Refugio de Coronas, lugar de encuentro con el taxi. Le damos una emisora, y el resto nos enfrentamos a la sencilla ascensión.

Los hitos son abundantes y la ascensión resulta bastante placentera. Nos sorprende a casi todos encontrarnos tan rápidamente frente a la última pala de nieve justo antes de la cresta. 

Todos la subimos y ya en la cresta, algunos intentamos aprovechar la cobertura telefónica para hilar los últimos flecos. 

El paso del Caballo está a rebosar de gente, pasándolo en ambos sentidos. Hasta varios perros se apuntan a transitarlo. Hay que esperar algo de cola, pero poco a poco se va despejando y conseguimos pasar todos (alguno de ida y vuelta). 

Llegados al Culebres, nos despedimos de los compañeros que vuelven a Madrid, y nos disponemos a bajar primero por un camino hitado pero que está francamente mal debido a la descomposición del terreno, y cuando nos hartamos del caminucho aprovechando un nevero algo vertical que baja hasta el Coll de Culebres. 

Una vez en el Coll el camino es bastante pino pero gran parte de este es de piedras y arena pequeñas de esas que te mullen la bajada. Bajamos con cierta rapidez aprovechándolas, otras veces aprovechando algún nevero, y de pronto nos encontramos con el río Vallibierna, que nos hace perder todo el tiempo ganado. 

Un par de afortunados pasan hacia el otro lado, consiguiendo enganchar el GR, por un tronco seco que atraviesa el río de parte a parte. Pero en lugar de seguir su ejemplo, el resto decidimos ir en busca de un puente inexistente siguiendo la margen izquierda del río en dirección a Coronas. 

Después de subir y bajar y enredarnos por pinos y abetos, finalmente tenemos que descalzarnos para cruzar el río en una parte menos brava que las de arriba (al menos eso es mejor). 

El segundo grupo llega a punto para bajar en el taxi de la empresa Pyrenees Connexion, regentada por Cristophe (muy aconsejable por la seriedad, amabilidad en el trato, adaptabilidad…). El taxi nos deja en el inicio del camino que sube al refugio de Estós, lugar que aprovechamos para comer. 

La subida hacia Estós es tranquila, cruzándonos frecuentemente con otros montañeros o turistas. También coincidimos con un grupo de chavales Boys Scouts (por el acento parece que de Cataluña), que nos cuentan que van a subir hasta los 2000 m. para poder sacar las tiendas y pernoctar en ellas. Van a realizar una travesía durante toda la semana. 

Llegamos con tiempo para ducharnos y cenar a las 19:30, y mantener una sesuda discusión acerca de la legalidad de denominar “yogur” a un postre lácteo. 

Lunes 2 Julio – Ref. Estós – Gourdon – Ref. La Soula

Nos informan los guardas del refugio que no saben de nadie que haya conseguido pasar por ninguna de las alternativas cortas que llevamos con track, así que todos nos decidimos a llegar a Francia atravesando el Port d’Oo. 

Para comenzar el río va tremendamente crecido y tenemos que ir buscándonos la vida para subir por las cascadas. No encontramos los puentes de nieve muy fiables, y para colmo, un par de chicos que estaban subiendo (que no vienen con el grupo) deciden donar, cosa que siempre descorazona un poco. 

Pero la cabezonería de algunos de los que van delante por fin da sus frutos, y, mojándonos igualito que, si nos hubiésemos duchado, conseguimos, por la margen derecha del río, llegar a las partes más altas, donde un nevero sí está en condiciones de ser atravesado. Desde allí el camino es sencillo, salvo por la buena forma física que requiere, más aún después del remojón. 

Afortunadamente hace buena temperatura y aunque a veces las nubes ocultan el sol, en general el día es soleado. 

Al llegar al Ibón de Gias tenemos ante nosotros las dos opciones, frente a nosotros el Puerto de Gías, con mucha nieve, pero a primera vista más asequible, y a nuestra derecha el Puerto d’Oo, al que nos dirigimos. Resulta un poco amenazante al tratarse de un canchal de rocas enormes, pero finalmente encontramos el paso a la izquierda con cierta facilidad y llegamos al puerto sin mayores contratiempos, salvo por un pequeño susto de una participante (o participanta), quien complicándose la vida innecesariamente opta por escalar un poco. Afortunadamente no hay consecuencias. 

Pasado el sustillo, descansamos tranquilamente en el puerto, y aquí las nubes empiezan a amenazar. El pronóstico para hoy es de lluvia, así que el grupo que pretende hacer el extra del Spijeoles se pone en marcha y comienza la bajada. Es delicada porque el terreno está algo descompuesto y caen muchas piedras, así que el descenso es lento. 

Como siempre, en la parte francesa el acúmulo de nieve es mucho mayor, y llegados a la parte de la nieve todos se entretienen un poco más poniéndose los crampones. 

A mitad de camino los que pensaban hacer el Spijeoles cambian de opinión y se dirigen al Col des Gourgs Blancs para, en su lugar, acometer la subida al Gourdon, pletórico de nieve. 

 

 

 

 

 

 

Los que no subimos al pico observamos la alpina estampa desde el collado, o sesteamos tranquilamente. 

Cuando todos han bajado tenemos ante nosotros un gran manto de nieve para facilitar nuestro descenso hacia el refugio. Las nubes se han marchado y la bajada por el valle, pintado de blanco, es espectacular. 

El sendero forma parte de la Alta Ruta Pirenaica. En este tramo afortunadamente el sendero no se ha perdido y está bien conservado. Pasado el Lac dels Isclots el camino sube un poco para evitar el estrechamiento del desagüe del ibón. Una vez superado ese pequeño repecho nos vamos aproximando al Lago de Caillauas, que tiene flotando grandes trozos de hielo a modo de no tan modestos icebergs. Desde la presa por la que cruzamos impresionan. 

El camino a partir de ahora es más ancho y tiene innumerables “zetas”. Algunos salen corriendo para llegar cuanto antes, aunque los que queremos cuidar nuestras rodillas lo tomamos con más calma, pero al final llegamos al refugio más o menos agrupados. Es un refugio peculiar, pues se trata de una central eléctrica. Parece que el refugio aprovecha las casas destinadas a los trabajadores de la central y sus familias. 

Jugueteamos con un viejo vagón que hay junto al refugio, nos duchamos, lavamos, cerveceamos y procuramos aligerar el peso del menhir (no mochila), que lleva uno de los participantes que se empeña en llevar panchitos para todos los participantes y días, y en todas esas tareas, se hace la hora de cenar.

Está claro que, a André, el guarda, le gusta la cocina. Son, con diferencia, los platos más elaborados de toda la travesía hasta el momento. Están llenos de detalles culinarios y de buena intención y gusto. Todos estamos encantados con la sabrosa y abundante cena. 

Oscurece entre molestos mosquitos y nos vamos pronto a la cama para evitarlos. 

Martes 3 Julio – Ref. Soula – Punta del Sabre – Bachimala – Ref. Viadós

Nos hacemos una foto frente al refugio y partimos hacia el collado de Aigües Tortes, pasito a pasito y poste a poste. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En cada uno de los mencionados postes que se distribuyen a lo largo del valle, podemos leer datos francamente interesantes sobre todo tipo de materias relacionadas con el valle; marmotas, glaciares, serpientes, tormentas eléctricas… merece la pena dedicar un minuto a su lectura. 

 

Al contrario de las informaciones recibidas, el valle no presenta mucha nieve, y no requerimos ponernos los crampones en ningún momento para llegar al puerto. Cierto es que no seguimos el camino en su totalidad para evitar algunos neveros aislados, pero el terreno no es excesivamente complicado. 

Con relativa rapidez nos situamos en el puerto, donde hacemos un breve descanso. Desde aquí tratamos de llegar a la Señal de Viadós sin perder demasiada altura, pero el track que llevamos no nos ayuda mucho. Existe un camino en el mapa de Topo Pirineos y encontramos hitos periódicamente, pero se trata de un camino incómodo la mayor parte del tiempo. Aun así, es infinitamente mejor que la alternativa de bajar y volver a subir unos cuatrocientos metros. 

Llegados a la Señal, un participante se ofrece a quedarse cuidando las mochilas y algunos más le acompañan, pero el resto subimos por la cresta (¡sin mochila, qué alivio!) hacia la Punta del Sabre. Se trata de una de esas trepadas que te congracian con la montaña, sencilla y disfrutona; en cuanto se complica la cosa puedes mirar al otro lado y encontrarás un paso más sencillo. Salvo en pequeños tramos, la piedra, en su mayor parte, bastante entera. 

Uno de los participantes había decidido ahorrarse la cresta y subir y bajar Gran Bachimala por la normal desde la Señal de Viadós. Tras coronar Punta del Sabre le vemos allí a lo lejos. Continuando por la cresta hacia el Gran Bachimala, nos encontramos en la misma cima con él y emprendemos juntos la bajada. 

En este punto la cobertura telefónica hace su aparición y todos se vuelven locos… Llamadas, mensajes… ¡qué vicio! Finalmente se ponen todos al día y continuamos bajando hacia la Señal, donde nos esperan nuestras mochilas y los compañeros haaaaartos de esperar. 

Las recogemos y nos dirigimos a las lomas de nuestra izquierda, por donde, después de subir los primeros metros, comenzaremos a bajar de forma no muy pronunciada y disfrutando del paisaje y el silencio. 

Poco después de llegar al cruce con la pista el sendero se pone algo más pendiente, pero la ventaja es que rápidamente nos conduce al refugio. 

Unos nos duchamos y otros no. El refugio de Viadós siempre tiene la restricción en la ducha: horaria y económica. 

Cena bien cocinada por la señora mayor (suponemos) que regenta el refugio junto con Joaquín, y pronto a la cama, a decidir si mañana subiremos o no el Posets. 

Miércoles 4 Julio – Ref. Viadós – Posets – Ref. Ángel Orús

Comienza la etapa estrella de la travesía. La previsión meteorológica es buena (en el Puerto de Chistau, que en el Posets Joaquín no quiere mirarla pues considera que “son solo unos metros de diferencia”), así que la mayoría de los participantes se anima a coronar el pico. 

La subida es leve el primer kilómetro y después intensa ya prácticamente hasta el final. No da tregua, pero la ascensión no es complicada. Disfrutamos de buen sol durante casi todo el camino y llegados a la zona del Forau de la Llardana aproximadamente el grupo se divide: unos continúan por el track aprovechando la morrena glaciar que no tiene nieve y otros seguimos hitos hasta un gran nevero, donde nos calzamos los crampones que no nos quitaremos hasta la misma cresta cimera. 

El grupo más numeroso progresamos por el glaciar en dirección a la cresta, mientras que cuatro compañeros deciden trepar un poco. 

En ese momento el día se tuerce, las nubes negras se echan encima y comienza a granizar. No tenemos vuelta atrás, así que aguantamos estoicamente el granizo sobre nuestros cascos, y continuamos hacia la cresta rezando (al menos en mi caso), para que el granizo no vaya acompañado de truenos y relámpagos. 

Al llegar a la cresta y quitarnos crampones y guardar material, oímos el primer trueno. Ditasea… cruzamos los dedos y seguimos hacia adelante, pues no nos queda otra. Uno de los compañeros escucha su piolet zumbar, y se detiene para ponerle una goma y guardar bien los crampones pues los llevaba colgando. Otro trueno y un par de rayos. 

Llegamos al pitote que marca la cima a la una (cumpliendo a rajatabla el horario de cinco horas de ascenso de los carteles del inicio de ruta) y vemos a nuestros compañeros que habían pasado por allí justo en el momento de los rayos y truenos corriendo montaña abajo. 

Parece que la tormenta ha cesado y nos hacemos algunas fotos, pero sin dilatarnos mucho, que las nubes siguen negras. 

Comenzamos la conocida bajada por piedra descompuesta en dirección al Diente de la Llardana, primero por la cresta y aprovechando algún nevero después. Será la humedad, pero encuentro la bajada menos resbalosa que de costumbre. 

Perdemos altura rápidamente y alcanzamos a los compañeros fugados que han parado a comer algo. Ya estamos muy cerca del collado de la Canal Fonda. En el collado encontramos huellas recientes de crampones, pero no hemos visto a nadie en la cima, así que deben de haberse dado la vuelta en el momento de la tormenta. 

La Canal Fonda está repleta de nieve y la pendiente es menor de lo que esperábamos, así que se baja bien y a buena velocidad sin crampones incluso. 

Dos participantes intentan subir al Diente, pero no encuentran la forma y desisten. 

El final de la nieve nos coloca a pocos kilómetros del refugio, y ante la mejora de la meteo, nos vamos tomando la bajada con más calma, llegando aun así al refugio apenas a las cinco de la tarde. 

Muuuuchas cervezas y puesta en común con los participantes que fueron por el collado, a los que también pilló la tormenta justo en el punto más alto, y la ansiada cena por fin es servida. 

Por la noche caen chuzos de punta, se agradece estar bajo techo cuando llueve así. 

Jueves 5 Julio – Ref. Ángel Orús – Els Corbets – Ref. Estós

El día planteado hoy es un poco de “descanso activo”. Se plantean los Batisielles, y el guarda nos informa de que no hay problema en hacerlos, pero en general no hay mucho interés. Los más cañeros no disponen de GPS y no se atreven a intentarlo, así que todos terminamos haciendo la opción corta con el extra del Pic Els Corbets (o Perramó) y la posible visita al Ibón de la Escarpinosa. 

Partimos del refugio desandando los pasos hasta el poste que marca el desvío hacia el refugio de Estós por el GR y el Collado de la Plana. Nos vamos encontrando con mucha gente, algunos bien mayores, que estaban alojados en el Ángel Orús con nosotros y que habían salido más temprano. 

El recorrido es amable y poco a poco vamos ganando altura hasta llegar al Ibón de Eriste, donde prácticamente todos nos descalzamos para atravesar el desagüe de este y continuar por el GR hacia el collado. En este tramo la pendiente es más pronunciada, pero la progresión por buen camino es rápida. 

Al llegar al Ibón de la Plana ignoramos el GR para rodear el ibón por su derecha, abandonar las mochilas en la base del pico junto a algún participante que decide no subir, y comenzar la trepada para subir a Els Corbets. 

Algunos tramos de piedra descompuesta aconsejan el uso de casco, pero en las partes más altas encontramos buenos bloques a los que aferrarnos. De nuevo nos encontramos una cresta para disfrutar si te gusta este tipo de terreno, que nos coloca en la cima con bastante rapidez, y nos permite disfrutar de excelentes vistas. 

Bajamos con cuidado para no tirar piedras a los compañeros y comemos algo. 

Al otro lado del collado encontramos algo de nieve, pero rápidamente entramos en zona de rocas con el GR perfectamente marcado. 

La lluvia prevista no parece hacer acto de presencia, así que, buscando el ibón de la Escarpinosa comenzamos a seguir unos hitos y terminamos complicándonos un poco por un camino que desciende hacia el ibón por un canchal de grandes rocas. No nos importa, otro puntito más de aventura para nuestra ruta. 

Finalmente llegamos al idílico paraje en el que encontramos a un par de familias que han llegado por el camino fácil. Les ignoramos olímpicamente y nos apresuramos a introducir nuestros doloridos pies en las gélidas aguas, rompiendo la bucólica estampa. 

Tras un buen rato de descanso nos ponemos de nuevo en marcha aprovechando el camino bien marcado para los turistas que enlaza de nuevo con el GR en la Cabaña de Batisielles desde el ibón. 

Con alguna subida y constantes bajadas, vamos rodeando la falta del macizo echando alguna que otra ojeada a lo que está a nuestro alcance de la ruta de mañana y a la cascada en la que involuntariamente nos duchamos el lunes pasado. 

Últimos metros de bajada hasta el puente de metal que cruza el río y junto al que aún permanece un tronco atornillado al suelo que debía ser parte del aterrador puente anterior, y los últimos treinta metros de subida que ya se nos antojan excesivos. 

¡¡¡Un colegio entero se aloja esta vez en el refugio, dicen que han hecho Claravides!!!... y acaparan duchas. Aun así, nos las arreglamos para ir duchándonos antes y después de la cena. 

Tras el pequeño discurso diario acerca de los detalles prácticos del día siguiente, uno de los participantes se plantea si será posible atravesar el estrechamiento que hay para bajar por el valle de Remuñe. Ante la imposibilidad de confirmar que se encuentra en buenas condiciones para el paso, decidimos alterar el recorrido y bajar por el valle de Literola. 

El tiempo previsto para mañana afortunadamente es bueno. 

Viernes 6 Julio – Ref. Estós – Perdiguero – Turpi (Pernocta en Benasque)

Amanece esplendoroso, y tras el desayuno, comenzamos a caminar hacia el objetivo de hoy, que será el Pico Perdiguero. En mi caso el plan es subir al Perdiguero y volver a bajar, aunque la ruta larga de hoy es hacer toda la cresta y bajar por el desagüe del Ibón Blanco de Literola. 

Rápidamente llegamos a los cuarteles de Estós (en ruinas), y encontramos el poste del desvío hacia el Perdiguero. 

La subida desde el principio es inclemente, aunque los primeros metros al menos la senda está bien marcada y es fácil de seguir. 

Pero pronto entramos en la pedrera, donde el cantar es otro. Intentamos seguir los hitos, aunque mejor nos hubiese valido aprovechar algún nevero que aún queda para subir lo más posible hasta el Collado de Ubago. El camino se pierde y te introduce en un canchal de rocas grandes y pequeñas a cuál más inestable. Uno de los compañeros se lía un poco y paramos un buen rato a esperar, mientras el grueso del grupo ha llegado al Collado de Ubago. 

Nos hacen señas desde arriba, informando que se van. Nosotros tardamos ya poco en llegar al collado, y descubrimos que varios compañeros han dejado allí sus mochilas. Hacemos lo propio todos menos uno de los participantes que prefiere quedarse a esperar. 

Al principio subimos andando, aunque pronto comenzamos a echar las manos, siguiendo siempre los hitos. En esta ocasión la piedra está mucho más entera, y se agradece, aunque el cansancio que hemos acumulado se acusa. A pesar de no llevar mochila grande, cada paso cuesta. 

Ya en la arista cimera vemos a lo lejos a los compañeros. Parece que es una de esas cimas que van retirando según te acercas… la tienes a mano y de pronto está allí a lo lejos… todo un fenómeno paranormal en la montaña. 

Pero si continúas caminando, como en la vida, al final llegas, y tras un último nevero, nos espera la cumbre… con sus espectaculares vistas, la nieve y el hielo sobre el Lac du Portillón d’Oo, el mar de nubes sobre Francia… y unos diez millones de cimas alrededor, a cuál más bonita. 

Desafortunadamente la técnica llega hasta el pico y uno de los participantes nos informa de que se espera tormenta en Benasque a las cuatro, noticia que acompañando a las amenazadoras nubes que se están formando sobre nosotros, nos hace salir de nuevo corriendo.

Informamos por radio sobre la tormenta a los que están realizando la cresta, comemos algo rápido y salimos hacia abajo con cuidado, pero como alma que lleva el diablo. 

Pero al llegar al collado de nuevo la perspectiva ha cambiado tanto que incluso nos permitimos descansar un buen rato. Mientras esperamos un guía con sus clientes pasa por allí y nos informa de que el Valle de Remuñe está practicable, y que de hecho ellos han subido por allí. 

Pero nosotros habíamos decidido bajar por Literola, y así lo hacemos. Siguiendo hitos bajamos rápidamente hacia el punto de encuentro con el taxi. Llegamos un poco antes de la hora convenida, y algunos intentan llegar al camping para tomar algo, pero pilla demasiado lejos. 

El taxi llega también un poco antes y nos deja en el hotel El Pilar, donde pernoctaremos esta noche. 

De nuevo consultando la meteo del día siguiente decidimos modificar la ruta del sábado para evitar tormentas en las partes más altas. 

El plan era subir a Mulleres o subir por el Collado de Salenques, pero AEMET da alerta amarilla por tormentas eléctricas en el Pirineo, y las diferentes webs no se ponen de acuerdo sobre la hora. 

Por prudencia se decide adelantar la hora del desayuno y volver por el camino más corto hasta los coches, es decir, por el collado de Vallibierna. 

Sólo el coordinador del fin de semana opta por levantarse a las cuatro de la mañana para tomar el bus que llega a la Besurta y coronar Mulleres para esperar allí a sus coordinados. 

Sábado 7 Julio – Coll de Vallibierna – Pernocta en Vielha

El servicio de transporte nos espera puntual a la salida del hotel y nos eleva, en medio de un maravilloso día, hasta el refugio de Coronas, donde empezamos a caminar por el GR. Nos encontramos con varios grupos, uno de ellos que se dispone a coronar Russell. 

Da un poco de rabia haber decidido no hacer la ruta del último día estando el día tan bueno, pero nunca se sabe cuándo puede estallar la tormenta y no podemos asumir el riesgo. 

El ascenso por el valle es sencillo, siguiendo siempre GR. Vamos despacio, pues el día así lo permite. Llegados al collado de Vallibierna contactamos con el coordinador que ha subido a Mulleres y está esperando a su grupo. Nos informa que alguna nube ha parecido un poco peligrosa pero que parece que de momento la meteo le respeta, y que está bien y que nos veremos abajo. 

Continuamos por camino conocido ya hacia el Refugio de Llauset, que nos saltamos en busca del Embalse. Los que llegaron por la noche comentan cuán diferente encuentran el mismo camino transitándolo de día. Y realmente es diferente; para empezar los neveros del otro día han desaparecido. Además, hay mucha gente, parece que es una ruta frecuentada por turistas.

Llegamos a los coches que nos esperan en el embalse y marchamos a Vielha a tiempo de comer una olla aranesa y otras sabrosas viandas de la zona. Por la tarde la anunciada tormenta hace acto de presencia, aunque a nosotros nos pilla a buen recaudo. 

En la cena nos reunimos con los compañeros que han hecho la ruta de Mulleres y han flipado con el tamaño del granizo que ha caído al final de la ruta. 

Aprovechamos la cena para despedimos unos de otros, pues los participantes de la travesía en pleno (salvo el coordinador del fin de semana), deciden volver a Madrid a primera hora del domingo. 

Fotos de: Javier Castaños, Iván Paniagua, Luis Ballesteros, Ricardo Muñoz, Esther Pérez 

GRACIAS A TODOS LOS NIÑOS Y NIÑAS DE LA ESCUELA DE VERANO “PEGASO EN PIRINEOS”

POR AYUDARME A DISFRUTAR MÁS AUN DE LA MONTAÑA.