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Morronegro y Colines

2 y 3 de marzo de 2019

Sábado, 2 de marzo

Las montañas de la tierra de Babia (León) no defraudaron. Alojados en San Emiliano, habríamos sido seis participantes pero una baja de última hora hizo que el número se quedara en cinco. Después de desayunar salimos hacia el pico Colines (2.205 m). Este año no está siendo bueno de nieve por lo que esperábamos portear los esquíes más tiempo de lo que al final resultó. Ya con los esquíes puestos decidimos usar cuchillas desde el principio, que mantuvimos hasta cerca de la cima, salvo  la arista final donde nos calzamos los crampones. El espectáculo estaba servido, la panorámica que se observa es grandiosa.  Hicimos una parada breve para comer un poco y después de unos metros de hielo enseguida alcanzamos la cara sur con nieve transformada y preparada para disfrutarla hasta cerca de donde nos habíamos puesto los esquíes. Esta tarde todavía nos dio tiempo para ir a degustar los productos de charcutería de la zona, así como visitar un Palacio convertido en centro cultural en la localidad de Riolago de Babia.

Domingo, 3 de marzo.

No teníamos claro cómo estaría de nieve la subida a Morronegro 2.151 mts. por la cara sur pero el día de antes el Colines nos había dado buenas sensaciones por lo que no lo dudamos. Después de andar con el coche por el camino que sale cerca del pueblo de La Majúa, donde se supone deberíamos ir con los esquíes, vimos que la nieve todavía estaba muy lejos. Así que decidimos probar fortuna, esta vez por el Norte, cerca de Torrestío.  Acierto pleno, pues aunque también tuvimos que portear la distancia fue algo más corta que el día anterior. Igual que la víspera, atravesamos ríos hasta alcanzar la nieve. El tiempo había cambiado, soleado  pero con un viento en la cumbre que presagiaba lo peor. Remolinos de viento huracanado y racheado hicieron que cambiáramos de rumbo para intentar la subida dando una vuelta por el Oeste. El viento fue a más y decidimos llegar al collado que teníamos enfrente, situado al norte del Morronegro, para acabar allí la actividad sin llegar al pico. La bajada fue otro disfrute, la nieve transformada por el sol hacía que los giros fueran cada vez más seguros. Un puntito de disfrute fue acabar abriendo camino entre el piornal hasta el río.

Comida ligera en el pueblo de Torrestío y vuelta a casa contentos después de haber pasado dos días magníficos de esquí y montaña.

Seguro que volveremos a intentar el Morronegro, es una pirámide preciosa y la zona lo merece.

Coordinador: Roberto