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  BTT Sierra de San Vicente

16 y 17 de marzo de 2019

Dos son compañía, tres son multitud y 25 bikers del Grupo de Montaña Pegaso yendo de pueblo en pueblo son el acontecimiento más importante visto por las buenas gentes de la Sierra de San Vicente.

Es sábado 16 de marzo de 2019. A las diez de la mañana hemos tomado la plaza de Castillo de Bayuela con nuestros vehículos. Abrazos entre amigos, saludos a los nuevos, últimos ajustes y monumental foto de grupo.

Damos la salida. Primer kilómetro todos juntos callejeando por Castillo de Bayuela. Pronto las opciones se bifurcan. 21 nos vamos por la opción larga, 5 se decantan por la corta y ruedan por la bonita y fácil Cañada Real de las Merinas hasta Pelahustán.

La grupeta de la opción larga pasa sin complicaciones el tramo entretenido en la zona del Puente Romano y pronto se planta en la plaza de Garciotum. Hace muy bueno y las segundas capas ya sobran. Reiniciamos la marcha hasta el siguiente pueblo, previo tramo compartido con la opción corta en la Cañada Real de las Merinas.

Llegamos a la plaza de Nuño Gómez y charlamos con dos de sus tranquilos vecinos que están, tan a gustito, sentados en sus sillas tomando el sol del mediodía. Intercambio de barritas energéticas, fruta y frutos secos, alguna coca-cola fresquita y con calma, toca recuperar la altura perdida hasta Pelahustán. El camino es ancho y el firme bueno, lo que ayuda a los participantes a subir dibujando “zetas” que minimizan la pendiente.

En Pelahustán hacemos otra generosa parada y reponemos agua en el caño. En este punto llevamos ya bastantes kilómetros recorridos, pero por delante aún queda un importante desnivel que salvar a base de intensos repechos. Dejamos Pelahustán en tropel.

Al principio la pista es ancha, pero hace mucho que no llueve y el terreno es de arena fina y suelta. En una curva cerrada a la izquierda durante una bajada, un derrape juega una mala pasada a una compañera. Aparentemente la compi está bien y podrá seguir. Apenas unos rasguños. Se trata de una de esas situaciones que cuando ocurren yendo en solitario te quitan las ganas de seguir, pero hoy somos un grupazo, la voz “una compi se ha caído” corre por las emisoras, hasta el coordinador que va en cabeza, que detiene la marcha y vuelve con el botiquín. Cura elemental para los rasguños y la compi otra vez como nueva.

Continuamos la marcha por un sendero ahora estrecho pero nada técnico, que en pocos kilómetros nos devuelve a una zona de pistas de tierra y de hormigón, que de anteriores ocasiones conocía más quebrado, pero que esta vez había sido o estaba siendo repasado por maquinaria, facilitando nuestra marcha, y en especial, la subida junto al Cerro del Pajarillo, donde retomamos la pista de hormigón, con veloz bajada seguida de un no menos fuerte repecho que nos coloca en el helipuerto, a la entra de El Real de San Vicente.

Allí bajamos a su plaza principal y nos reagrupamos con algunos de los compañeros que habían tirado por la opción corta. En la plaza encontramos los tinglados y las robustas máquinas de los participantes de una importante prueba de enduro que durante el mismo fin de semana está teniendo lugar en el pueblo. Damos una vuelta por los tenderetes viendo las muestras de vestuario y de suspensiones mientras tomamos algo, y reanudamos la marcha para afrontar ya el último tramo del día, que es el más juguetón por las piedras, pero técnicamente fácil.

Luego de retroceder un kilómetro a por un casco olvidado, llegamos de nuevo a Castillo de Bayuela. Todos bien, bicis a guardar y unas rondas para rehidratarse. La actividad ha hecho disfrutar a los participantes. Once vuelven a Madrid, y 15 se quedan a pernoctar en Talavera de la Reina y Garciotum para ser de la partida al día siguiente. En la noche del sábado, acomodación, paseo y cena agradable en uno de los más prestigiosos restaurantes de Talavera de la Reina.

La mañana del domingo 17 es ligeramente más fresca que la del día anterior. Con la puntualidad habitual, los participantes y sus bicis están ya listos en San Román de los Montes para hacer la ascensión a las Antenas del Piélago o Monte Cruces, pico más alto de la Sierra de San Vicente y una de las actividades favoritas de los bikers de la comarca. Tan es así, que uno se siente más ciclista después de haber subido al Piélago ya sea con BTT o con la flaca.

Somos 16, ya que a última hora se ha sumado un experto compañero. Para la ocasión hemos preparado un trazado sencillo y directo pensando en el desnivel acumulado en las piernas de los participantes en el día anterior. Fuerte pero cómoda ascensión a las Antenas del Piélago para los que tiren por la opción larga, y placentero paseo de domingo para los que prefieran la opción corta. Finalmente dos participantes nos aguardan en Hinojosa de San Vicente, y el resto tiramos hacia arriba.

Desde San Román de los Montes hasta Hinojosa de San Vicente se acumulan unos trescientos metros de desnivel de manera suave, pero desde Hinojosa de San Vicente hasta las Antenas del Piélago, la actividad tiene mucha más miga, porque sin apenas llaneos, hay que superar entre setecientos y ochocientos metros de desnivel.

Con muy encomiable esfuerzo, los participantes ponen cada uno su ritmo, y sin apenas paradas, van llegando y reagrupándose en la cima del Monte Cruces, bajo las Antenas del Piélago. Allí corre una brisa de aire fresco, pero una segunda capa es suficiente para disfrutar de las imponentes vistas con un bocata en las manos.

Desde la cima, media vuelta y veloz bajada que en escasos minutos nos coloca en la plaza de Hinojosa de San Vicente que encontramos muy animada, como corresponde a un domingo soleado. Entrando en el pueblo, el padre de todos los clavos se pincha en mi rueda trasera y llego a la plaza con él asomando un centímetro desde la cubierta y golpeando contra el suelo en cada vuelta de rueda.

En la plaza extraemos el clavo con la esperanza de que el líquido actúe sellando el orificio, pero no es así, y la rueda se desinfla irremediablemente. Como en el día anterior, y por fortuna para mí, hoy somos un grupazo, la sección BTT del Grupo de Montaña Pegaso, en la que no faltan generosidad y manos expertas entre los compañeros que en abrir y cerrar de ojos me ayudan a rehabilitar la rueda. Días después otro participante ha comunicado en el grupo que también trajo desde este día un clavo en su rueda, pese al que ha podido seguir rodando algunas salidas más.

Reanudada la marcha, la rueda vuelve a perder el aire, y tendremos que parar a hincharla un par de veces en los seis kilómetros que restan de actividad, para terminar llegando al coche con la rueda en las últimas. El resto de los participantes pasa sin problemas y con mucho oficio por el último hito importante de la actividad, la trialera de Hinojosa.

Terminamos la actividad de nuevo en San Román de los Monte en torno a las cuatro de la tarde. La hora del café, o la del té, o la de una hamburguesa de tres pisos con patatas y regada con tercios bien fríos. Cada uno recupera el esfuerzo a su manera, mientras comentamos la actividad y las próximas que están por venir dentro del apetecible programa del año que la sección de BTT ha preparado con muchas ganas y esmero, y que está animando a mucha gente de la montaña a experimentar esta divertida y beneficiosa manera de conocerla.

Mi profundo agradecimiento a todos los coordinadores y participantes, veteranos y nuevos, de la actividad, por lo feliz que me habéis hecho con vuestra presencia. Ganas de volver a veros pronto en las próximas. 

Coordinador de la actividad: Jorge García Ruiz.