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Parque Natural de Ponga (Asturias) 

29 de Abril a 2 de Mayo de 2016 

Viernes 29 de Abril 

La actividad estaba prevista con tres marchas con base de operaciones en el Hotel Puente Vidosa, en la confluencia del río Aguasaliu con el Sella en pleno Desfiladero de los Beyos, cerca del límite de Asturias con León.

El medio de transporte fue en coches particulares y, como sucede en estos casos, unos pudieron salir antes de Madrid y evitar el atasco de salida y otros tuvimos que pasarlo entero, o sea que fuimos llegando cuando buenamente pudimos y los que quisieron pudieron cenar en el propio hotel un menú bastante aceptable.

Finalmente, llegamos 31 de los 32 inscritos en la actividad.

 Sábado 30 de Abril

Como las previsiones meteorológicas eran de día nublado y precipitaciones hasta alrededor de las 10, de nieve en altura, y teniendo en cuenta que la ruta no se preveía especialmente dura y había horas de sol suficientes, bajamos a desayunar a las 8 y, poco antes de las 9, salimos los 31 del hotel en los coches con dirección hacia Les Bedules, donde comenzaba la marcha.

Unos minutos antes de llegar al punto de comienzo estaba nevando ligeramente y así siguió hasta llegar a él, en vista de lo cual 2 personas decidieron no empezar la marcha y dedicar el día al turismo motorizado, los 29 restantes empezamos a andar a eso de las 9:30.

Pronto dejó de nevar y pudimos andar con buenas condiciones prácticamente  durante toda la jornada.

Como de costumbre se fueron formando los grupos para los distintos ritmos de marcha, si bien siempre hubo en todos ellos alguien con emisora y nos pudimos coordinar convenientemente.

Los primeros 20’ los hicimos por pista hasta que giramos para tomar una pequeña cuerda que nos llevó hasta el collado El Baxeñu bajo la Peña Salón en otra media hora; desde allí ascendimos a la peña, más por el prurito de hacer cumbre que por las vistas que nos esperaban, ya que había nubes bajas que nos iban a impedir disfrutar de la panorámica. De todos modos, la subida fue bastante cómoda y, cada uno a su ritmo, llegamos los 29 a la cumbre.

Alrededor de una hora después, estábamos de vuelta en el collado para bajar por una empinada cuesta hasta el pueblecito de Víboli -otra media hora- donde paramos a reponer fuerzas y reagrupar para acometer la subida al collado Granceno por una pista muy clara que atraviesa  un hayedo con algunos ejemplares dignos de contemplarse y con algunas vacas que quisieron acompañarnos en tramos del camino, quizás algo sorprendidas de ver pasar a tanta gente por allí.


Al collado llegamos aproximadamente una hora después y allí pudimos recargar agua en la fuente que hay allí y reanudar la marcha para subir al Sen de los Mulos por el camino que lo rodea, bastante embarrado en esta época del año, primero por la cara suroeste y después por un pequeño valle orientado al sur, desde el que llegamos hasta la cima, en poco más de una hora, de nuevo con nubes bastante bajas que no nos permitieron disfrutar del todo de las vistas desde la cumbre.


Allí nos encontramos con dos grupos de montañeros asturianos con los que compartimos la estrecha arista cimera durante unos minutos; después un rato para comer y hacer alguna foto y a bajar por el mismo camino hasta el collado Granceno en otra hora. Para entonces ya había empezado a despejarse el cielo y pudimos vislumbrar los alrededores. Y ya desde el collado, anduvimos una hora más por pista hasta los coches y vuelta al hotel.


Domingo 1 de Mayo 

El segundo día se formaron 2 grupos, uno de 26 personas para subir al Tiatordos y otro de 5 que prefirieron hacer la marcha alternativa que subía al Zorru y al Recuencu.

El día amaneció radiante, sin rastro de las nubes que el día anterior nos habían limitado contemplar las vistas, así que, después de desayunar a las 8, iniciamos el trayecto en coche hasta los puntos de salida, con el buen ánimo que merecían las marchas y el espléndido día que se nos presentaba.

El grupo de los 5 se quedó en Les Bedules, el mismo sitio del día anterior, para subir al Zorru y al Recuencu. 

Tiatordos 

El resto continuamos hacia Taranes donde, salvo un coche que hubo que aparcar en el pueblo, conseguimos meter -con calzador- todos los demás en el pequeño aparcamiento a la entrada del pueblo, justo enfrente del arranque del camino que teníamos que tomar.


Después de designar las personas que llevarían las emisoras y sus ubicaciones en el grupo, a las 10 nos poníamos en marcha por el camino empedrado que se adentra en la Foz de la Escalada para llevarnos al Tiatordos. 


Con las impresionantes paredes de la Foz de la Escalada a ambos lados y, si mirábamos hacia atrás, enmarcando el macizo Occidental y el Central de Picos, caminamos la primera media hora por la margen derecha del río Taranes, y después de cruzar un puente de los de verdad, otra media hora por la margen izquierda hasta vadear la riega de les Bedules en la majada del Fresnu.

A partir de aquí el camino se adentra en el hayedo de la Bufona, se retuerce en las típicas zetas al acentuarse la pendiente y, además, se embarra para “facilitarnos” la progresión.

La cuesta de empina aún más al alcanzar unos farallones rocosos, donde el camino se estrecha de modo que, entre la inclinación y el barro, el tramo se hace bastante entretenido.


Después de tres cuartos de hora de subida llegamos al Cercau, una pequeña pradera llana con buenas vistas sobre la Foz por la que acabamos de pasar, de las montañas circundantes y del propio Tiatordos, al que, desde este punto, ya no perderemos de vista.

Aquí paramos unos minutos para picar algo e hidratarnos tras la subida, disfrutar de las vistas y hacer unas fotos. 

Tras el descanso continuamos por el camino de la derecha que nos lleva a otro prado cercano y a una colladina desde la que bajamos a la majada de Entregué, con su fuente de la que mana un hilillo de agua. Una vez hemos cruzado el rio del Texu continuamos por la vega de Entregué y al poco empezamos a pisar los primeros neveros, con la nieve algo blanda que ya nos acompañará hasta el collado al pie del Tiatordos, éste limpio de nieve, al igual que el sendero de subida hasta la antecima del pico.

En la pradera del collado nos reagrupamos y volvemos a reponer fuerzas para la subida. Una hora después ya estamos todos en la antecima, desde donde nos asomamos a ver la vertical caída de 500m de la cara Este (la Copa) del Tiatordos, unos cuantos se calzan los crampones y se llegan al vértice cimero.

Aprovechamos el buen tiempo para disfrutar de la cima un buen rato, comer y, con cierta pena, ponernos de nuevo en marcha para desandar el camino.

 

 

 

 

 

 

La bajada la hacemos sin contratiempos y, en el collado, un grupo opta por volver por donde hemos venido y el resto por hacer el camino de vuelta previsto que resultó ser algo más trabajoso por la mayor acumulación de nieve y la mayor pendiente.

En cualquier caso, los caminos se juntaron en el Cercau desde sólo nos quedaba bajar por las zetas del hayedo de la Bufona y llegar al pueblo para coger los coches e ir a buscar la ritual cerveza, o algo similar. 

Zorru y Recuencu

Juan Carlos Esteve nos cuenta cómo le fue a los que escogieron la marcha alternativa preparada para ese día:

Un grupo de cinco fuimos “castigados” por diferentes motivos, como en “El Club de los Cinco” con la ascensión al Zorru y el Recuencu, o bien porque no habíamos llevado crampones o bien porque algunos ya habían hecho el Tiatordos, cubriendo así la otra opción prevista para el día. Pero, bendito castigo.

Al comenzar la ruta ni imaginábamos lo que nos íbamos a encontrar: mucha nieve en la ascensión al Zorru. Cuando muy al comienzo de la ruta en el camino apareció la nieve, entre risas dijimos que si nosotros teníamos nieve a esa cota los del Tiatordos qué tendrían.

Raúl hizo un trabajo encomiable abriendo huella en todo el camino final del ascenso al Zorru y guiando al grupo en su sabio entender. Para la ascensión, hubo que bordearlo. Y a esa hora de la mañana la nieve estaba “durilla”; así que durante ese tramo entre el estado de la nieve y la pendiente, tuvimos que prestar especial atención. Por momentos dudamos si continuar o  no. Redoblamos las precauciones y conseguimos llegar al Zorru. Y vuelta por el mismo camino y a por el Recuencu.


Su ascensión fue mucho más sencilla y tan sólo una pequeña trepadita que para expertos y experimentados montañeros como los de “El Club de los Cinco” no supuso mayor esfuerzo. Y, como recompensa unas vistas impresionantes.

En definitiva, una jornada espectacular para los 2 grupos, tanto por el recorrido, el entorno y las cimas alcanzadas, como por el tiempo atmosférico ¡así tenía que ser siempre! 

Lunes 2 de Mayo

Este día la mayor parte de los participantes decidió hacer una actividad fuera del programa del club y, por tanto, bajo su propia responsabilidad, con lo que no se coordinó ningún grupo para ninguna de las actividades previstas para ese día, el pico Gildar o el pico Pozua, aunque si hubo un par de pequeños grupos que subieron al Gildar por su cuenta, lo que, convenientemente equipado de crampones, piolet y, en su caso, raquetas, resultó ser una muy buena elección.


Sólo queda agradecer la colaboración y la buena disposición de todos para amoldarse a las normas mínimas de seguridad que se establecieron durante los días de marcha.

Alejandro García González

José Manuel Alpiste Martínez