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Montes Aquilianos

15 y 16 de octubre de 2016

El inicio de esta actividad estuvo plagado de incógnitas… ¿Montes Aquilianos?

Para los más curtidos el nombre suscitaba sensaciones apenas recordadas, para los más jóvenes no resultaba más que una palabreja exótica.

Sin embargo, llegó el día y la hora y 37 participantes inscritos comenzamos a llegar a nuestro primer punto de encuentro en el Albergue de Guiana en Ponferrada.

 

Nada hacía presagiar la comodidad y el descanso que íbamos a recibir de cara a afrontar la dura jornada del día siguiente.

Sábado 15

Desayunamos abundantemente y sin contratiempos para comenzar la marcha en Montes de Valdueza con las primeras luces del alba. Llovizna tímidamente; mientras, en sol lucha por abrirse paso entre pesados nubarrones.

Un grupo de 9 personas decide probar con La Tebaida Berciana. Catorce kilómetros de puro deleite envueltos por el Valle del Silencio.

El grueso del grupo comienza con buen ritmo la ascensión hacia el Collau, donde un pequeño grupo de 4 personas ascenderá la canal herbosa entre Los Apóstoles para unirse al resto del grupo en la Guiana.

Ya en el alto, las condiciones adversas de viento y frio obligan a emprender la marcha rápido y de esa guisa, cada uno a su ritmo, se forman diferentes grupos que recorrerán todo el cordal sin contratiempo. Un paisaje salvaje se nos aparecerá aquí y allá como un regalo antes de dirigirnos hacía la discreta Peñalba que se asomaba en el valle.

El abrigo que nos da la montaña permite hacer un descenso sin complicaciones hasta el pueblo, donde haremos “parada y fonda” y algunos visitarán la Cueva de San Genadio antes de subir a Castro Rupiano y otear ya el Monasterio y los coches en Montes de Valdueza.

Castaños centenarios lloran nuestro paso. Como dijo Mamerto Menapace:

Mirando el desprenderse de las hojas,

yo pensaba en la vida del humano,

que pone su violencia sobre todo

y tanto se enardece por los cambios.

Partimos hacia Rabanal del Camino en busca de más sorpresas.

Más que una cena parece una boda. Aquí todos somos novios y novias. El cocido y las cepas del Bierzo disparan los animosos espíritus. Pena no tener la guinda con un buen postre.

Domingo 16

La noche pasada escuchamos el ruido del agua chapotear en los tejados.

No hay clemencia: esto es Pegaso. Telenus delenda est. Excepto unos pocos, el resto de la legíon ansía coronar el monte sagrado. El ritmo es bueno, las ganas muchas.

Arriba desgarra un frio polar y las rocas deslizan sin compasión. Deseamos volver algún día para poder atravesar la infinitud del paisaje, la vasta meseta castellana.

Arandaneras multicolores parchean las laderas que nos hacen caer hasta Molinaferrera y emprendemos progresivamente la vuelta a casa.

Mi agradecimiento a todos los montañeros en particular a Arturo que confió en este proyecto y a Pedro por quitarme números de la cabeza.

Bonifacio fue el apoyo incondicional en la sombra sin el cual nada de esto se hubiera hecho realidad.

Hasta la vista

Coordinador: J. Antonio Herrera