La Palma. Viaje a la Isla Bonita.

27 de abril al 4 de mayo de 2019.

Día 1: Caldera de Taburiente – Hoyo Verde

Salimos en guagua de nuestros apartamentos llenos de ilusión, se notaba en el ambiente las tremendas ganas de disfrutar de la isla. Llegamos al inicio de la ruta, y tenemos la suerte de encontrarnos con un trío de practicantes del “salto del pastor”, un milenario deporte que surgió de la necesidad de los primeros pobladores y pastores de la isla, de poder seguir a las cabras en un terreno tan abrupto y descompuesto que hace imposible trepar, y gracias a este sistema se movían con agilidad suficiente para seguir a sus cabras, utilizando una “lanza” de diferentes alturas suben y bajan con una habilidad sorprendente.

Desde el  fondo de la caldera de Taburiente nos dirigimos al mirador de los Brecitos,  la subida es dura y el calor no merma las risas y el entusiasmo del grupo, en el mirador la estupenda vista hacen que la dura subida haya valido la pena.

Una moderada bajada  por un sendero con unos pinos canarios majestuosos, de un tamaño y formas sorprendentes, y con marcas de haber sufrido un incendio, ya que el pino canario es capaz de soportar un  incendio y a los cinco años estar otra vez en todo su esplendor.

Descendemos hasta la “Playa de Taburiente”, un río con unas increíbles vistas al bosque y a unas paredes verticales, el sitio ideal para refrescarse y deleitarse con las vistas.

Subimos hacia la cascada Desfondada, donde hay un mirador que nos pone justo de frente de salto de agua de centenares de metros, un lugar perfecto para reponer fuerzas y comer, el que quiere sube a Hoyo Verde, el inicio de una hoya y del salto de agua.

Nos dirigimos hacia la espectacular cascada de agua, que se encuentra en el fondo de un barranco en el que hay un río rojo, dado la cantidad de hierro que tienen sus aguas.

De ahí hasta el final de la ruta es seguir el barranco hasta el parking donde iniciamos el camino, un paseo muy relajado, donde comentamos lo que nos ha gustado e impactado la ruta, el primer día nos ha dejado con un sabor de boca fabuloso.

Día 2: Roque de los Muchachos

El segundo día de nuestra gran experiencia empieza en el punto más alto de la Isla Bonita. Llegamos al Roque de los Muchachos, a 2426 m de altitud después de un interesante viaje en bus.

Desde allí, disfrutamos de unas vistas espectaculares que te dejan sin habla y de un día totalmente despejado. Nos pudimos recrear en observar nuestro paisaje de nubes, mar, el interior de la Caldera, los observatorios...... desde diferentes puntos y miradores antes de empezar el descenso. 

El día prometía, aunque nuestras rodillas debían prepararse para un descenso muy intenso. Fuimos discurriendo por una senda muy cómoda y con un desnivel poco acusado durante los primeros kilómetros y disfrutando de unas vistas fenomenales de la Caldera de Taburiente.

Llegamos al morro del Estrabito, donde algunos hicimos una parada para admirar con tranquilidad el paisaje y tomar un ligero piscolabis.

El bosque nos dió un poco de cobijo para resguardarnos del sol, aunque no nos duró mucho. Llegamos a un mirador donde pudimos divisar la playa que nos estaba esperando. 

Tras la Torre del Time, llegamos al Mirador del Time, parada para los que decidían acabar la ruta a unos 500 m de altitud. Allí hicimos el punto de parada para la comida, donde los que seguían retomaron fuerzas antes de continuar.

¡¡¡Y finalmente, conseguido!!! Desde el punto más alto, hasta el nivel del mar 😊

 

 

 

Un gran esfuerzo, desde luego, pero también una gran satisfacción. Una recompensa bien merecida que se disfrutó con una sonrisa enorme de los compañeros que decidieron bañarse en la playa de Tazacorte.

Y con ésto, colorín colorado, este día hemos acabado.

Hasta la próxima amigos...

Ana Martínez Alcaraz.

Día 3: El Norte. De El Tablado a Garafía

Comenzamos el tercer día con un nuevo viaje en guagua, probablemente el de más largo recorrido, que nos llevará a conocer una parte del norte de la isla. Las piernas empiezan a acumular algo de fatiga pero el ánimo y las ganas permanecen intactas.

La ruta comienza con la llegada al pequeño pueblo de El Tablado, cuyas pequeñas casas diseminadas vamos dejando atrás mientras descendemos hacia el mar. El día es grisáceo y no veremos el sol en todo el camino, pero la temperatura es ideal para caminar. Poco después, y tras contemplar algunos dragos solitarios, hay un brusco giro hacia la izquierda que nos adentra en la primera de las maravillas que podremos disfrutar a lo largo del día: el Barranco Fagundo, al que iremos descendiendo por un sendero que serpentea alegremente mientras podemos disfrutar de las vistas que el paisaje nos ofrece. Alcanzamos aquí el punto más bajo de todo el día, comenzando a subir por el lado contrario observando el rosario multicolor que van formando las personas que todavía van descendiendo por el sendero.

La subida es dura pero las vistas hacen que sea llevadera y pueda disfrutarse. Salimos del Barranco y nos vamos alejando de la costa, cogiendo más dureza la subida y tomando cada vez más altura hasta llegar a un mirador donde las personas que optaron por la ruta corta seguirán en paralelo a la costa mientras que los de la ruta larga seguimos tomando altura por una inclinada pista de cemento hasta adentrarnos en un sendero que en poco tiempo nos adentra en un hermoso bosque de tipo tropical.

El camino es verdaderamente hermoso; vamos dejando a nuestro paso algunas fuentes por un sendero que no deja de ganar altura aunque lo hace suavemente. El paisaje es fantástico y todavía nos aguarda una sorpresa, no prevista en la ruta. Después de recorrer el lecho seco de un río de lluvia, llegamos a lo que parece ser una cascada y a su derecha una puerta incrustada en un muro de piedra. Ahí hacemos un giro a la izquierda, abandonando el track, hasta llegar a “la Catedral”. Un lugar increíble que merece la pena conocer.

Volvemos sobre el track y seguimos el sendero que poco después nos saca del bosque, conduciéndonos esta vez por una pista que nos dirige a la ermita de San Antonio. El grupo cabecero decidimos bajar a conocer la Fuente de las Mujeres, sólo para llevarnos una pequeña decepción puesto que el sitio no merece en absoluto la pena. Volvemos sobre nuestros pasos y recuperamos el track y la pista hasta salir a la carretera que nos lleva a Santo Domingo. Sin embargo, no mucho después, un cartel nos indica que a sólo 600 metros a la derecha tenemos la posibilidad de ver un bosque de dragos. Tras algunas dudas, decidimos no perder la oportunidad acertando plenamente con la decisión porque el bosque es otro de esos lugares que hacen que la ruta sea inolvidable.

 

Tras las fotografías de rigor, decidimos seguir hacia adelante para conectar con la ruta corta y encaminarnos hacia el destino final, pero todavía nos quedaba una nueva sorpresa, el Barranco de la Luz, otra hermosa quebrada donde nos sorprende el balido de un numeroso rebaño de cabras que producen el queso artesanal de tanta fama en la zona.

Salimos del barranco y entramos directos en el pueblo de Santo Domingo, capital del municipio de Garafía, donde finaliza la ruta. Unas cervezas en un bar local amenizarán la espera de la guagua y del resto de participantes, mientras relatamos los hermosos lugares que hemos podido conocer en la ruta de hoy. 

Luis San Miguel

Día 4: Ruta de los Nacientes de Marcos y Cordero – Municipio de San Andrés y Sauces.

Miércoles, 1 de mayo

Puntuales como siempre a las 8:00 en el autocar, nos dirigimos al Centro de Interpretación de los Tilos, punto de inicio de una ruta lineal.

Nos adentramos en el Parque Natural de las Nieves, Bosque de los Tilos, realmente una jungla amable de laurisilva, un escenario de ensueño, salvaje. Estamos nada menos, que en medio de un auténtico fósil viviente de la Era Terciaria y atravesaremos sus paredes montañosas  a lo largo de 13 preciosos túneles. Pareciera que viajáramos en el tiempo, hacia los orígenes de la tierra. Emoción y belleza que agita algo profundo y remoto ahora en primer plano. Luz, oscuridad, agua y fuego. Todo es vibrante.

Nos rodean multitud de tilos fosforescentes …. sonrisas y ojos brillantes… caminamos por el bosque en un silencio respetuoso respirando, oliendo su riqueza y escuchando gozosamente su palpitar… Marta distingue al menos, 5 trinos de pájaros desconocidos…

En algún momento del recorrido nos desviamos hacia el “Mirador del Espigón Atravesado” aquí bajamos la velocidad y disfrutamos unos minutos de 360 grados de montañas abruptas y exuberante vegetación.

Todo este recorrido inicial lo hacemos arropados por una vegetación que impide casi totalmente la entrada de la luz, hasta que llegamos al “Mirador de los Espejos” lugar en que el paisaje se abre para mostrarnos las Cuencas de los ríos Marcos y Cordero. Ante nuestra mirada se abre de par en par el impresionante Barranco del Agua.

A partir de ahora el camino transcurre por este barranco magnífico: cortados de imposible verticalidad, enorme caos de piedras alternándose con un estrecho y sinuoso sendero. Vistas de profundos barrancos, paredes impresionantes tapizadas de helechos gigantes. En algún momento panorámicas de bosque entre brumas y mares de nubes. Estamos viviendo un sueño.

Llegamos a nivel de los Nacientes tras un suave descenso y allí descubrimos a algún compañero disfrutón que no ha dudado en quitarse la ropa y “bautizarse” en las aguas de los Nacientes…como un bebé…¡que envidia! ¡De buena gana le hubiéramos imitado!

 

 

En este punto el agua es la protagonista, no sólo por el sonido sino por su espectacular entrada en escena a través de agujeros formados en las paredes de la montaña. Aguas subterráneas procedentes de acuíferos fomentados por la porosidad de un terreno volcánico. Agua también en torrenteras.

Seguimos nuestro bello itinerario a una altitud ya superior a los 1.400 metros, sumando la aventura de los 13 túneles de variada longitud, horadados hace más de un siglo para recolectar el agua de los nacientes. Todo el itinerario a partir de aquí lo compartimos con una canalización de agua a nuestra derecha bastante integrada y respetuosa con el paisaje.

En el túnel número 12 nos espera el parque de atracciones, gritos y risas… o te mojas o te mojas. ¡Esta ruta lo tiene todo y todo hay que dar! Alegría. ¡Ahora de silencio nada!

El agua corre por el fondo mojando los pies, se filtra por las rocas, cae del techo y sale de las paredes a presión en todas las direcciones. A la salida de este último túnel nos toparemos con la naciente de Marcos. El grueso chorro de agua brota directamente de la roca.

Y después de la ducha y caminar algo más, llegamos justo sobre las 14:30 al Área Recreativa de la Casa del Monte, donde unas mesas y bancos nos permiten reponer fuerzas con comodidad.

Continuamos poco después nuestro recorrido hacia el sendero de Las Lomadas, Los Sauces. Cruzamos plantaciones de plátanos y nos vamos a tomar la deseada cervecita fresca de final de ruta a un bar local donde nos regalan un montón de plátanos: “aquí se regalan” nos comentaba el camarero. Parece que los plátanos que se venden a precio de oro en la propia isla vienen de otro lugar…

El grueso del equipo Pegasiano decide continuar la aventura en la onírica “Charca Azul”, piscinas de agua de mar realizadas con roca volcánica. Hipnóticos colores azul turquesa y verde esmeralda rodean a l@s nadador@s, quienes inspirad@s por el entorno, se muestran con absoluta naturalidad como verdaderos artistas… en este caso de natación sincronizada … Bravooooo!!!!!

Habrá que pensar en la creación de una nueva Vocalía… ahí lo lanzo…

Compañeros y compañeras delicios@s, dándolo todo en un entorno absolutamente maravilloso.

Mil gracias Carmen por tu dedicación y por prepararnos con tanto cariño y cuidado un viaje tan fabuloso e imposible de olvidar. Gracias compañer@s siempre amables, divertid@s y disfrutones. Un placer compartir con tod@s este sueño hecho realidad.

Maribel

Día 5 : Ruta de los Volcanes

Ruta B: Refugio del Pilar – Volcanes – Los Canarios. Longitud: 16, 969 Km. Ganancia: 724,7 m. Pérdida: -1455,4 m.

Ruta A: Refugio del Pilar – Volcanes – Los Canarios – Fuencaliente. Longitud: 24,717 km. Ganancia: 825,5m. Pérdida: -2246,3 m.

Puntual como siempre, Desiderio nos recoge en los Apartamentos Los Rosales de los Cancajos a las 8:00 para un nuevo día de ruta. La experiencia, pericia y buena disposición de Desiderio fueron un auténtico lujo durante todo el viaje: siempre abierto a nuevas propuestas o a recogernos en sitios y horas distintas de las que en un principio le comentamos, con una flexibilidad y disponibilidad admirable. En días anteriores no puso ningún problema cuando 4 miembros, encabezados por Pedro Bravo, decidieron hacer una ruta alternativa a la planificada que se iniciaba en un punto distinto: para ello tuvo que hacer varios kilómetros de más, invirtiendo unos 20 minutos antes de dejarnos en nuestro destino al resto del grupo.

Días antes, uno de los miembros con más solera de Pegaso, sugirió cambiar el orden de las rutas, ya que al final de la semana venía mal tiempo: no íbamos a disfrutar de la ruta de los volcanes con la lluvia y viento previstos para el viernes 3, por lo que se adelantó al jueves. Carmen, perfecta organizadora, notificó el cambio a todos los miembros en el grupo de wassup, sin que nadie expresara su oposición. Nada más iniciar la marcha en el autobús vemos alguna nube amenazante y algo de llovizna. Desiderio nos tranquiliza, seguramente son nubes bajas que dejaremos atrás a medida que ascendamos. De camino al Refugio del Pilar pasamos por carretera (como siempre, seguros con nuestro experto conductor), por San Pedro, y la cruz de La Pavona, ya engalanada para la verbena que tendrá lugar esa misma noche. La fiesta de las cruces es muy popular en La Palma; nos comenta que la “Ruta de las Cruces” en Breña Alta es una de las más bonitas: al anochecer es tradición hacer un recorrido por el monte por caminos con cruces iluminadas. Según ascendemos vemos plantaciones de tabaco, donde se manufacturan los típicos puros palmeros y hay visitas guiadas interesantes (nos informa Desiderio que mejor no vayamos, ya que la mujer del señor que lo lleva se ha puesto mala y está cerrado; ¡este hombre se lo conoce todo!). En el área recreativa de Pared Vieja todavía estamos entre nubes.

A las 8:42 llegamos al Refugio del Pilar. Pedro Bravo sugiere la posibilidad de volver a cambiar la ruta y hacer la que estaba planificada originalmente; Carmen y él se acercan a Desiderio para preguntarle: tendríamos que desandar por carretera lo que ya habíamos recorrido, y desplazarnos en autobús un buen rato más, pero él, amable como siempre, no tiene ningún inconveniente. En cualquier caso, comenta que en la cumbre seguramente estará despejado. Finalmente se decide seguir con el plan y hacer los volcanes ese día.

Iniciamos la marcha poco antes de las 9, con una débil llovizna a ratos y algo de viento. En cuanto empezamos a ascender las nubes van quedando atrás y a los pocos minutos, una vez en la cuerda, se ve todo despejado. El día es perfecto para ese tipo de ruta por la cuerda, nada de lluvia y algo de fresco, ya que con agua o mucho calor no hubiéramos podido disfrutar tanto (Desiderio no engaña).

Vamos de volcán en volcán, la mayoría nos desviamos unos cuantos metros para llegar al mirador Miringollo, con vistas espectaculares y mar de nubes. Pensamos que la bajada del volcán San Martín no pudo ser más divertida (la arena volcánica es perfecta para bajar corriendo, como si fuera nieve), pero luego vimos que no sería la única. Pasamos por el pico Nambroque y el volcán de La Deseada, donde nos recibió un cuervo que al parecer es famoso en la isla; eso nos contó allí mismo un agricultor segoviano con el que coincidimos, y que eligió esta maravillosa isla para jubilarse: todos nos pudimos hacer una foto con él sin que se molestara (con los dos, el cuervo, y el segoviano).  

Seguimos la ruta ya descendiendo entre bosques y paisajes espectaculares formados por lo que en su día fueron coladas de lava, para llegar a Los Canarios a las 13:45. Parte del grupo que iba en cabeza decide terminar la ruta aquí, el resto continuamos, pero pasando antes por las bodegas Teneguía, donde aprovechamos para comprar unos vinos. Con las botellas en la mochila seguimos bajando hasta el volcán Teneguía: el segoviano ya nos advirtió de que tuviéramos cuidado con las gorras aquí; no se equivocaba, el viento era tan fuerte que casi te tiraba, pero la vista del cráter mereció la pena. Otra vez toca bajar corriendo entre arena volcánica, disfrutando como niños.

Siguiendo por un sendero que discurre entre la caldera volcánica (qué paisaje tan impresionante!), llegamos finalmente al faro de Fuencaliente a las 16:00, pero el día no acaba aquí. Las salinas de Fuencaliente, de reconocida fama, son el escenario perfecto para tomarse una cerveza y comer algo. Ya repuestos, parte del grupo (conocido como “Los sirenos”, por las graciosas formas que disponen con sus cuerpos en el agua…) decide darse un baño en la playa junto al faro, con barcas de pescadores a pocos metros. El agua está agradable y a alguno le cuesta salir de lo bien que se está. Empiezan a caer unas gotas, nos recogemos ya en el punto de recogida, esperando la hora acordada: como “Los sirenos” no pueden quedarse quietos, antes de subir al autobús nos animan a todos a una sesión de yoga, sabiamente dirigida por Nuria. Ya estamos bien estiraditos.

¿Cómo terminar un día tan espectacular como el que hemos vivido? Pues reuniéndonos después de cenar prácticamente todos para celebrarlo, disfrutar del maravilloso queso palmero con mojo, de la papaya con chocolate, y brindar con el vino de Teneguía y el ron caramelo de la bodega Aldea, primero en un apartamento (el 209,  nos fuimos cuando el vecino de abajo dijo que por favor ya) y luego en otro más espacioso hasta que a las 23:45, para no molestar a nadie más, nos retiramos a dormir.

Caminar para vivir (para beber que dicen algunos), compartiendo experiencias y aventuras con amigos y compañeros. Un día inolvidable en esta maravillosa isla de La Palma, de agua y fuego, verde y roja, como el mojo.

Javier V. 

 

Día 6: Bejenado

Tras cinco días de preciosas marchas por la isla de La Palma, tocaba el remate final realizando la ruta de Bejenado y Cumbrecita, la noche previa se había realizado una pequeña celebración en algún apartamento del grupo para dar la despedida a algunos compañeros que marchaba ese día.

La jornada comenzaba como es habitual a las 08:00 con la salida de la guagua hacia el punto de inicio de la ruta, aunque esta vez el número de personas que decidimos realizar salida fue bastante bajo, solo 11 compañeros de 30, esto vino motivado sobre todo por el cansancio acumulado y las malas previsiones meteorológicas que por suerte no se cumplieron.  Ya en el autobús y de común acuerdo propusimos hacer la ruta en sentido inverso para reducir en lo posible la dureza prevista (+ 1700 m) y poder disfrutar de unas cervezas en la llegada, ya que la otra opción no tenía bar. 

A las 08:40 y tras recoger los permisos necesarios en el centro de interpretación de la caldera de Taburiente, subimos con el autobús al inicio de la ruta “La Cumbrecita”, desde allí nuestro tesorero Pedro y Javier Ibáñez decidieron subir directamente a Bejenado e ir preparándonos el terreno, mientras que el resto optamos por realizar el recorrido propuesto, el cual realizaba previamente una visita al mirador del Lomo de las Chozas y al mirador de los Roques.

 

El día era perfecto a nivel de temperatura, aunque la niebla a la altura de la caldera hacía que las vistas no fueran las deseadas, con las esperanzas intactas seguimos caminando hasta el mirador de las chozas, donde llegamos aproximadamente a las 09:50, en ese momento nos despedimos para realizar las variantes:

Corta: Carmen nuestra coordinadora, nuestra otra Carmen, José Luis y el cronista ‘Luismi’.

Larga: Los valientes que deciden ir al Morro de los Gatos, alargando el kilometraje y el desnivel acumulado (El Presi Boni, José Luis -Pitu, Antonio, José Ángel).

Según me cuentan los integrantes de la ruta larga, la bajada y subida a los morros fue muy dura, sobre todo por el ritmo marcado por José Ángel que les llevaba con la cuerda…, este extra les llevó aproximadamente una hora y media extra con un desnivel de más de 600 metros y sin premio final por falta de vistas.

 Mientras tanto los integrantes de la ruta corta seguimos subiendo haciendo fotos por un cómodo sendero (aunque no exento de desnivel 500 m) hacia la cumbre del Bejanado pasando por el Collado Risco Cuevas, paso previo a la llegada a la cumbre, donde nos encontramos con Pedro y Javier que nos entregaron la bandera para la foto.   Al llegar a la cumbre estaba todo muy cubierto, pero la suerte nos permitió que se abriera una ventana de sol para disfrutar de mar de nubes en la caldera, con unas bonitas vistas del Roque de los Muchachos, con esta alegría inesperada permanecimos en la cumbre comiendo y charlando esperando la llegada del resto del grupo para la foto final.

 

Tras la foto final, iniciamos el descenso a nuestro punto de destino, la bajada, aunque cómoda, era larga y no estuvo exenta de anécdota, ya que, tras una parada de nuestra amada coordinadora, al intentar alcanzarnos extravió el móvil y no se dio cuenta hasta bastante tiempo después, lo que implicó que tanto ella como Boni subieran a recuperar el mismo, mientras el resto del grupo continuábamos la bajada gestionando con nuestra avanzadilla la recogida por el autobús al final del sendero y evitarnos los 3 km de carretera. (Pedro y Javier por desgracia ya habían realizado el recorrido extra), finalmente, con la inestimable ayuda de nuestro amable conductor llegamos en el autobús por tandas al punto de destino, donde disfrutamos de unas merecidas cervezas y alguna ración para los más glotones.

Coordinadora: Carmen Lagar