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Sierra Salvada y Unguino. El Anboto (País Vasco)

23 – 25 Noviembre de 2018

Viernes 23 de noviembre

La actividad dio comienzo a las 5 de la tarde en Canillejas, cuando subimos al autobús que nos había de llevar a Bilbao. Todos los participantes fueron puntuales y lo único que hubo que reseñar fue un pequeño despiste del conductor al que no habían dado la dirección correcta de la parada de Diversia. Afortunadamente no  nos encontramos con atasco en la carretera de Burgos y todo el trayecto transcurrió sin incidentes. El conductor únicamente hizo una parada de 15 minutos en los alrededores de Lerma y consiguió llegar a Bilbao sin necesidad de parar de nuevo. Al final, conseguimos llegar al alojamiento antes de lo previsto, esto nos obligó a esperar treinta minutos para poder cenar, ya que el comedor estaba ocupado por un equipo infantil de gimnasia rítmica.  La cena fue bastante sencilla, con un plato de arroz  con salchichas de primero y una lasaña precocinada de segundo.

Esta vez el alojamiento elegido era el albergue BBK Bilbao Good Hostel, instalación moderna, funcional y limpia, que cuenta con habitaciones amplias con literas y altos techos, destacando el detalle de las cerraduras electrónicas, tanto en las habitaciones como en los armarios.  Está situado en el barrio de Bolueta, a unos 2 km del centro de Bilbao aunque tiene una boca de metro muy próxima.  Tiene la particularidad de que está gestionado por personas con minusvalías.

Sábado 24 de noviembre

Este día teníamos previsto el desayuno  a las 08:00, que resulto  mucho mejor que la cena del día anterior, incluía  cereales, tostadas de pan, bollos, yogurt y fruta. El único inconveniente es que había una única máquina de café que resultó demasiado lenta para un grupo numeroso como el nuestro.

Aproximadamente a las 09:00 tomamos el bus para ir al pueblo de Madaria, hasta llegar una granja, prácticamente al final de la carretera, donde empezamos la marcha.  El día estaba cubierto, aunque las previsiones para el día no incluían lluvia.

El camino empieza en una pista que a los 500 m se convierte en un sendero muy marcado y con bastante barro. El camino asciende en dirección sur-oeste hacia la sierra, pasando por debajo del pico de Unguino que da nombre a la sierra.

Y desde el mismo camino pudimos ver la abertura que tiene en la cumbre.La última rampa que lleva al collado es muy empinada, y una vez allí, solo queda girar a nuestra derecha para subir por una suave ladera hasta alcanzar la cumbre (1.099 m).

Allí nos quedamos un buen rato mirando el orificio que habíamos visto al en el camino de subida, y a través del cual se ve todo el valle y se puede vislumbrar incluso las afueras de Bilbao.

Una vez alcanzado la cumbre, volvimos por nuestros pasos para llegar de nuevo al collado, a partir de ahí continuamos andando junto al imponente acantilado norte de la sierra, hasta alcanzar el alto de Tologorri primero y el pico Iturrigorri (1.075 m) después.

Desde este pico bajamos en dirección sur-oeste hasta el barranco de Ponata, donde se encuentran varias cabañas de pastores, desde donde volvimos a remontar la ladera, y continuamos otra vez por el borde del acantilado, hasta llegar a la Peña Orduña (1.038m).

Ya solo quedaba bajar hasta la ermita de la virgen del mismo nombre, una construcción de hormigón del año 1903 que simula un árbol de unos 25m de altura con una imagen de la Virgen en la parte más elevada. En el interior cuenta con una escalera que lleva a una sala en el piso superior. En general, la estética de la figura deja bastante de desear y tampoco contribuye a la belleza del lugar las antenas de televisión y de móvil que hay junto a ella.

Toda la marcha había transcurrido con bastante viento, así que muchos aprovechamos una vaguada junto a la imagen para comer. En ese momento el conductor nos avisó que había aparcado en un lugar diferente del previsto, la estación de ferrocarril.

Desde este sitio, unos cuantos optaron por bajar directamente al pueblo de Orduña, siguiendo la pista que habitualmente se utiliza en la romería anual. El resto continuamos siguiendo el camino previsto que seguía alrededor de un kilómetro por la cuerda, hasta llegar a la Peña del Fraile.

Una roca con una llamativa forma de cabeza y donde nace un valle pronunciado, con un sendero que pasa por debajo de la peña y va a confluir en la pista que tiene su origen en la Virgen.

Como llegamos más tarde de lo previsto, se descartó que los que íbamos a cenar en la sidrería volviésemos a Bilbao para ducharnos. Alrededor de las 06:30, el autobús se puso en marcha en dirección al pueblo de Amurrio donde nos bajamos los que cenábamos en la sidrería que había reservado Jonathan, mientras que el resto continuó hasta Bilbao.  Aproximadamente a las 8h00 el autobús nos recogió de nuevo para llevarnos al lugar de la cena.

La sidrería se encuentra en el barrio de Lezama de Amurrio (a 6km del casco urbano) un caserío del siglo XVIII, perdido en mitad del monte.  A la hora a la que llegamos la carretera estaba completamente oscura, es una vía muy estrecha y que no está preparada para un vehículo del tamaño de un autobús, así que las ramas de los arboles golpeaban los laterales, además tiene una rampa muy pronunciada al comienzo donde rozaron los bajos del autobús. Afortunadamente, gracias a la pericia del conductor, esto solo fue una anécdota más y no hubo ningún percance.

La sidrería no cuenta con conexión a la red eléctrica, utiliza un generador y unas placas solares y durante un buen rato nosotros fuimos los únicos clientes, aunque luego se añadiría un unico grupo más.  Hay que decir que la comida resultó esplendida, las tortillas de bacalao eran exquisitas, la sidra muy suave, pero con cuerpo, y los chuletones muy tiernos, aunque algunos más que otros.  

Todos coincidimos en el acierto de Jonathan y los que eran más habituales de estos establecimientos nos aseguraron que en Bilbao habríamos pagado al menos 20 € más y seguramente con menos calidad. Todo acompañado por toda la sidra que pudimos tomar.  Para los que quieran repetir, la sidrería es se llama Larritu, está en Lezama Entitatea, 114, 01450 Amurrio.

http://comiendoporeuskadi.blogspot.com/2013/11/iarritu-sagardotegia.html

El único problema era la limitación de tiempo, teníamos que dejar el caserío a las 10h15 para poder llegar a Bilbao dentro del horario que impone la normativa a los autobuses. Así que prácticamente no pudimos acabar el chupito de aguardiente al que nos invitó la casa. 

A la vuelta, y para evitar que el autobús golpease por delante como consecuencia de la pendiente de la carretera, el conductor nos hizo sentarnos a todos en las plazas del final.

 

Con esta precaución, y con el cuidado del conductor, no tuvimos nada que lamentar y 40 minutos más tarde ya estábamos entrando en el albergue.

Domingo 25 de noviembre

El día amaneció cubierto, con el suelo mojado por la lluvia de la noche anterior y unas previsiones de precipitaciones dispersas a lo largo del día. Para evitar el problema que tuvimos en el desayuno del día anterior, Jonathan nos había aconsejado bajar antes de las ocho para servirnos el café, aunque el resto del desayuno nos lo servirían a esa hora.

A las 9 h tomamos el autobús para dirigirnos al parque de Urkiola, el objetivo del día era subir el emblemático pico Amboto, montaña situada principalmente en Vizcaya aunque con parte en Álava, de 1.331 m de altura y que es uno de los montes más relevantes de la comunidad autónoma, no solo por su importancia geográfica, sino también por su importancia cultural.

En él la mitología vasca fija la morada principal de la Dama de Amboto, Mari, que según la leyenda tiene su hogar en una cueva situada en la pared rocosa cercana a la cumbre por su parte este, lo que lo convierte en un monte casi sagrado.

El camino tiene su origen en Urkiola, desde donde empieza atravesando un bosque para rápidamente llegar a unas campas de hierba donde pastaban caballos y que asciende suavemente hasta el Alto de Urkiolaguirre. A destacar es que a la bajada de la loma se encuentra una fuente de aguas ferruginosas.

En este punto tomamos una pista en dirección sur-este, dejando a nuestra derecha una construcción que aparentaba un refugio. Inicialmente se había previsto subir por el oeste (Atxondo) y bajar por la vía normal (esto es lo que hizo un grupo), pero otros optamos por subir por el camino de bajada para luego tratar de continuar por la cuerda, aunque desistimos cuando nos advirtieron que las rocas de la cuerda podían ser peligrosas si estaban mojadas. 

 

La subida al pico transcurre por un camino muy empinado, entre un bosque de hayas, por otro lado, la mezcla de barro y hojas de los árboles hicieron la subida muy dificultosa, llegando a un pequeño collado justo antes de las rocas de la cima. Allí algunos compañeros, vista la humedad de la roca y lo expuesto del paso decidieron darse la vuelta, mientras que otros optaron por continuar hasta llegar a la cumbre (1.331m).

Una vez que se decidió que no era prudente continuar por la cresta no quedaba otra que bajar de nuevo por nuestros pasos hasta llegar de nuevo a la pista y continuar por ella hasta el desvío donde da comienzo el sendero de subida al collado desde donde inicia el camino de descenso al pueblo de Axpe.  Hasta ese momento la lluvia nos había respetado y en este collado apareció un sol espléndido que aprovechamos para descansar y comer.

El descenso al pueblo trascurre por un camino que figura en los mapas, sin embargo, no debía ser muy transitado, porque resultó imposible de encontrar al principio y tuvimos que echar mano al GPS para saber la dirección que teníamos que tomar. La pendiente de la bajada, el barro y los excrementos de vaca que cubrían toda la ladera fueron causa de muchas caídas de las que no se libró nadie, aunque sin más consecuencia que las consiguientes manchas en la ropa.

Debido a las complicaciones del terreno algunas personas llegaron algo más tarde de la hora prevista, pero al final conseguimos salir en dirección a Madrid a las 4h30, lo cual entraba dentro de lo aceptable para no llegar demasiado tarde a Madrid.  Mientras esperamos tuvimos la oportunidad de disfrutar del restaurante Etxebarri, San Juan Plaza, 1, 48291 Atxondo. Conocido por su gastronomía, su barra de pintxos, y sobre todo, por tener una estrella Michelín.

El camino de regreso transcurrió sin incidencias, con una parada de 30 minutos después de pasar Burgos.

Afortunadamente no encontramos ninguna retención en la entrada a Madrid y pudimos llegar a Canillejas alrededor de las 10h, justo en el momento en que caía un chaparrón torrencial sobre Madrid, que aceptamos con filosofía, porque, a pesar de las malas previsiones meteorológicas habíamos conseguido librarnos de la lluvia los dos días, tal vez con la ayuda de la diosa del Amboto, y con su ayuda esperamos volver de nuevo por estas tierras y saborear sus montañas en días de sol y no de agua….

Coordinador: Jonathan