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 IX Edición Cordales Pegaso 2017

Gredos III: Espaldar de los Galayos­­­­

Sábado, 7 de octubre

Después de un accidentado viaje, el conductor era nuevo en Pegaso y no sabía llegar de Canillejas a Plaza de Castilla, por lo que comenzamos con 20 minutos de retraso y a punto estuvo de pasarse la parada de Boadilla.

El autobús al completo, como viene siendo habitual, 40 hombres y 15 féminas, de los cuales 8 eran nuevos participantes en Pegaso y algunas reincorporaciones tras años sin participar. La jornada deparaba grandes sensaciones, con un tiempo extraordinario para esta época otoñal. Se formaron dos grupos para realizar los recorridos propuestos, en sentido inverso al ‘track’ colgado en la web, cambiada la programación ya que el quiosco de Nogal de Barranco estaría cerrado este día por una celebración familiar y no hay otro lugar próximo en el que refrescar la garganta mientras se espera a los últimos.

Los participantes estaban prevenidos que para hacer la opción A sería necesario llevar casco por posibles desprendimientos y ser un grupo numeroso, no frecuente en esta zona de Gredos, 35 componentes optaron por la ruta difícil y todos ellos la realizaron con gran satisfacción, siendo alguno de la provincia y nunca lo habían intentado, fue un reto, una superación. Enhorabuena !!!

El grupo de la marcha B que en esta ocasión sería la larga, pero más fácil y con menos desnivel que la otra aunque más tortuosa, compuesto por 20 personas, en la que se indicó a todos los nuevos y quienes no llevaban casco que debían hacer ésta. Transcurrió por la senda ecológica P.R.AV 20 sin ninguna complicación del terreno.

Ambos grupos comenzamos en Nogal del Barranco, llegando con 15 minutos de retraso sobre el horario previsto, tras dirigir las maniobras de aparcamiento en la única plaza preservada para buses, coger las mochilas de la bodega y calzarnos, iniciamos la marcha en la que el primer kilómetro sería común, cogiendo el desvío bien marcado con cartel indicador. La pendiente se hacía fuerte y ya empezaba a apretar el calor. Ambos grupos fuimos conectando por radio y dando la posición. El grupo A se alarga, dejando una hora de diferencia entre los primeros en llegar a los Galayos y los últimos, si la subida a partir del refugio Victory era complicada, la bajada no lo era menos, los pedruscos sueltos ponen en peligro a los participantes cayendo frecuentemente . Algún despiste que haría salirse de la ruta ya que no estaba suficientemente marcada y se debe estar pendiente del ‘track’ y algunos no miran el gps. En un tramo de cerca de cien metros el camino se mete entre el matorral y se hace difícil encontrarlo, hay que buscarlo a sentimiento. Otra dificultad fue al pasar junto al bloque de rocas que había que orillarlo y cada uno lo siguió como mejor pudo. Algún resbalón sin demasiadas consecuencias, rasguños y arañazos para los triunfadores. Al llegar al pueblo mostraban marcas de sudor en la cara y cansancio en las piernas pero todos consiguieron llegar en el tiempo marcado.

El grupo B tuvo una agradable excursión entre helechos y pinos. Alguno se pasó el desvío y tuvieron que retroceder para volver al lugar donde nos separábamos. En la parada del collado de las Perdices me sorprendió que estuviéramos todos agrupados, como sería en la mayor parte de la excursión. Un percance de esguince a uno de los componentes, que afortunadamente no fue mucho y un compañero que caminaba en salida familiar le llevó al pueblo desde en el aparcamiento del Puente de la Francisca, al llegar el grupo ya estaba bebiendo cerveza. Los más rápidos  se apresuraron al llegar al refugio de Mingo Fernando, pensando en tomarse unas patatas revolconas, pero los dos bares con los que cuenta el pueblo no estaban preparados para estos suministros, solo en tiempos de veraneantes y no estaban avisados de nuestra presencia.

Algunos decidieron atajar por los huertos pero no acortaron entretenidos con los frutales. Nos dio tiempo a todos a refrescarnos y ya preparados en la entrada del pueblo esperamos puntualmente a la llegada del bus. Temía que se volviera a perder, claramente dijimos al conductor a la ida, donde se tenía que desviar en Arenas de San Pedro para llegar al Hornillo. Afortunadamente llegó correctamente, cinco minutos para cambiarnos de calzado y regreso en una jornada completa que nos dejó buen sabor de boca.

Coordinador: Manu C

Fotos: Vicente y Manu